Economía argentina vs. economía mundial. ¿Quién se cae sobre quién?

Por Santiago Pérez (@perez_santiago)

 

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se enfrenta a un escenario económico con luces de alerta. El crecimiento del PBI se ha desplomado: acostumbrados los argentinos a tasas de expansión cercanas al 7% u 8%, este año deberán conformarse con un magro 1,5%. La inflación tampoco da tregua y no desciende del 25%, abriendo de esta forma las puertas a uno de los fenómenos más indeseables para la economía: la estanflación (inflación + recesión). Por otro lado, y como consecuencia de un flamante y estricto control cambiario, la compra de divisa extranjera se encuentra virtualmente prohibida. El peso se ha transformado en una moneda no convertible.

 

Este “cerrojo” ha hecho que los que demandan dólares, euros o reales deban dirigirse al mercado negro, en donde la cotización de la divisa es entre un 25% y un 35% más elevada que en el teórico y abstracto mercado oficial.

 

La Presidenta y todo su gabinete son concientes de este desfavorable presente. Cualquier observador atento podrá extraer de las palabras pronunciadas por Cristina Fernández de Kirchner en sus recurrentes discursos cuál es la estrategia elegida por el gobierno para sortear estas dificultades. La maniobra es echar la culpa de los males que sufre la economía a otro: en esta oportunidad, ese otro es el mundo. Es por esto que la primera mandataria y sus colaboradores repiten sistemáticamente los supuestamente espectaculares números de la economía local (de años pasados más felices y menos recesivos), y compara la situación del país con el complejo presente que vive la madre patria y otros países europeos.

 

Hasta aquí tenemos un dato —la economía argentina está en problemas— y una explicación —el mundo tiene la culpa. Pero… ¿es esto cierto? ¿Se está manipulando el discurso?

 

Es verdad que la economía mundial atraviesa un momento delicado, no hay que ser un genio para darse cuenta de ello. Pero la Argentina es un país con una inserción internacional determinada y no necesariamente cualquier tipo de crisis en cualquier rincón del planeta repercute de la misma forma.

 

Cristina suele decir que “el mundo se cayó sobre la Argentina”. Lo que me parecería interesante indagar es: ¿Qué es el mundo para la Argentina? Hay algunos pocos factores clave que repercuten directamente en la vida económica nacional. ¿Cómo están esas variables?

 

El primer factor es, obviamente, el crecimiento del PBI global. Según el Fondo Monetario Internacional, la economía mundial crecerá un 3,4% en 2012 y la latinoamericana un 3,7%. Por otro lado, Brasil, principal socio comercial de la Argentina, crecerá un 3% este año. La pregunta que me hago es la siguiente: ¿El mundo se cayó sobre la Argentina o la Argentina se cayó del mundo? El PBI de América Latina se expandirá un 3,7%, es decir, más del doble que el argentino.

El mundo, que en palabras de Cristina se “derrumba”, crecerá también el doble que la Argentina. Con estos números en la mano, si la Presidenta diera una conferencia de prensa, cualquier periodista podría preguntarle: ¿Por qué el PBI de Argentina crece menos que el mundial? ¿Por qué el PBI de Argentina crece menos que el latinoamericano? ¿Por qué el PBI argentino crece menos que el brasileño? Desafortunadamente, en la Argentina de hoy, una conferencia de prensa presidencial es un sueño irrealizable.

 

Los otros dos factores que influyen directamente en la vida económica de este maravilloso país son la tasa de interés y el precio internacional de la soja. Ambos factores atraviesan una coyuntura que favorece a la economía argentina. La tasa de interés se encuentra en niveles bajísimos, permitiendo a los gobiernos de los países emergentes financiar sus programas de desarrollo prácticamente sin costo. Los casos de Brasil, Perú y Chile así lo demuestran.

 

Desafortunadamente, la Argentina, con un riesgo país de los más altos de la región y desplazada por voluntad propia del mercado de capitales, no puede disfrutar de los beneficios de la tasa de interés baja de los que gozan sus “hermanos latinoamericanos”. Con respecto a la soja, el precio internacional de este commodity, central para las exportaciones argentinas, se encuentra en niveles históricos, habiendo recientemente superado la barrera psicológica de los 600 dólares por tonelada.

La situación económica por la que atraviesa Argentina es delicada, pero desde ningún punto de vista es terminal o comparable a lo sucedido durante la crisis del año 2001. Lo único que debe hacer el gobierno es trabajar para solucionar los inconvenientes que afronta el país y no responsabilizar de los mismos al mundo, porque como vimos aquí, el mundo no tiene la culpa de todos los males.