Ecotrans, otro TBA

Los empleados de la empresa que administran los Cirigliano reclaman falta de mantenimiento en las unidades que manejan. “La vida de los pasajeros y de los choferes está en riesgo”, aseguran.

 

A pesar de que el grupo Cirigliano ya no manejará TBA luego de que el Ministro de Planificación, Julio De Vido, anunciara que el Estado nacional le quitó la concesión de las líneas Sarmiento y Mitre por “el deterioro de la capacidad y calidad de los servicios prestados”, seguirá teniendo injerencia en otros medios de transporte. Y, al parecer, continuará con sus políticas de desinversión y vaciamiento.

Ese es el caso de la línea de colectivos Ecotrans, integrada por ocho ramales comunales, intercomunales y nacionales que, diariamente, trasladan a miles de pasajeros desde las barriadas del Conurbano bonaerense hasta la Capital Federal. Al igual que sucede con TBA, Ecotrans acumula denuncias por la falta de mantenimiento de sus unidades de transporte desde hace más de siete años porque “los vehículos tienen problemas en los frenos y en la dirección y hay unidades con chasis de la década del ‘50”, denuncia Luis Mariani, uno de los delegados de los trabajadores.

Los informes y las pruebas que dan cuenta de la falta de inversión en la línea fueron elevados al ministerio de Trabajo, a la secretaría de Transporte y a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), aunque los choferes aseguran que nunca obtuvieron respuestas.

“Los empleados de TBA y Ecotrans sufrimos una misma realidad: la desinversión y la desidia empresaria, que es la política que llevan adelante los dueños de la concesión”, critica Mariani. De hecho, durante el último año, tres unidades terminaron incendiadas y tres colisionaron gravemente; incluso, una de ellas, impactó contra un domicilio particular. “Lo más trágico es que esta es la única opción que tiene la gente que tiene que movilizarse desde las barriadas hacia la Ciudad de Buenos Aires”, lamenta el gremialista.

Pero la paradoja que plantea la situación es que cuatro unidades de Ecotrans están siendo usadas para paliar las demoras que se generaron por la circulación de menos trenes a partir de la intervención del Estado nacional en la empresa responsable del accidente de Once del pasado 22 de febrero, que terminó con la vida de 51 personas.

Cabe recordar que, a principios de marzo, la Secretaría de Transporte nacional puso colectivos a disposición de los pasajeros para que los trenes no circularan tan abarrotados. Entre esas unidades, se sumaron las de la línea Ecotrans, a pesar de las pésimas condiciones del servicio. “Trabajamos como podemos. Todos los días, nos quedan entre diez y doce unidades tiradas en la calle, el mantenimiento no existe, faltan repuestos, desde los más baratos, como una goma, hasta los más caros”, revela otro de los delegados, Ronald Armaza. “En la época de Transporte del Oeste (la firma que administró la línea hasta 2004, cuando se presentó la quiebra) teníamos 350 colectivos y, hoy, nos quedan 270, a pesar de que el flujo de gente que viene de las barriadas del Oeste aumenta constantemente”, analiza.

 

Con los trabajadores, también

 

Además de los conflictos por el mantenimiento de las unidades, en las últimas semanas, se generaron problemas con un grupo de choferes que derivó en el despido de dos de ellos y en la amenaza a otros 35 por solidarizarse con sus compañeros.

“Nos están acusando de robar unos cables después del tornado del 4 de abril. Supuestamente, se cayeron unos cables del taller y ellos nos dicen que les sacamos el cobre para venderlo. Nos suspendieron unos días y el 28 de abril nos echaron. Dicen que tienen testigos y filmaciones, pero nunca mostraron nada”, cuenta Gustavo García, ex chofer de la línea 317, con más de 20 años de trabajo en la empresa. Ni él ni su compañero, Eduardo Torres, cobraron la indemnización correspondiente “porque la patronal dice que los despidos son justificados”.

A raíz de la medida tomada por la empresa, ambos se instalaron con dos carpas en la vereda del taller que Ecotrans tiene en Morón, sobre la avenida Rivadavia 17.415. Allí están desde el 7 de mayo, llueva o truene. “Vemos muy poco a nuestras familias. Yo tengo a mi mujer y tres hijos, pero ellos saben que es importante que me quede acá peleándola”, asegura García, quien, desde que lo echaron, sobrevive gracias a la solidaridad de sus compañeros y vecinos.

El mismo 7 de mayo, gran parte de los compañeros de los cesanteados decidieron organizar un paro de 24 horas para solidarizarse con ellos. “La respuesta de la empresa fueron 40 telegramas de despido. Pero ellos entraron en la conciliación obligatoria y siguen trabajando”, explica Armaza.

La semana pasada, en una audiencia con el Ministerio de Trabajo, lograron la reincorporación de cinco compañeros. La semana pasada tuvieron una nueva reunión por los otros 35 trabajadores en riesgo, pero no llegaron a ningún acuerdo. Hoy, en tanto, habría otra audiencia por la situación de Torres y de García.

“Ahora, con el retiro de la concesión de TBA, va a haber nuevos problemas, porque ellos metían la mano en los trenes para pagar los sueldos de Ecotrans. Nos vamos a mantener en alerta y movilización, esperando que ocurra lo mismo que con el ferrocarril y el Estado intervenga, antes de que lleguemos a tener muertos”, resume Armaza.