Respuesta obrera a la Masacre de Once

Asambleas plantean la reestatización del ferrocarril bajo control de trabajadores y usuarios. Qué dice la dirección pedracista de la Unión Ferroviaria.

 

 

Una semana después de que ocurriera la masacre de Once, en la que perdieran la vida 51 personas y setecientas más sufrieran heridas de gravedad al producirse un choque de una formación en la cabecera de Plaza Miserere, los trabajadores ferroviarios enrolados en la Unión Ferroviaria (y a contrapelo de su dirección burocratizada) comenzaron a plantear una salida a la grave crisis del ferrocarril.

La línea Sarmiento -la misma que atraviesa las localidades del oeste donde vivían las víctimas fatales y donde vivirán los heridos y mutilados- fue el escenario donde se realizó gran asamblea de 800 trabajadores de TBA, intervenida por el gobierno por quince días. Por su concurrencia, fue una de las más grandes de los últimos tiempos. La deliberación obrera tuvo lugar en la seccional Haedo. Edgardo Reinoso dijo a plazademayo.com: “Resolvimos convocar a una movilización para el viernes a las 17 horas y llamamos a todas las organizaciones a concurrir. A la CGT, a la CTA, a organizaciones sociales y partidos políticos. En especial, llamamos a los familiares de las víctimas de la masacre de Once para que nos acompañemos juntos en el pedido de castigo a los verdaderos responsables de la masacre. Hemos votado una salida a esta situación del ferrocarril: que se vaya TBA, que se reestaticen todos los trenes en una sola empresa bajo control de los trabajadores y los usuarios. Esa es la única posibilidad de solución al estado desastroso del ferrocarril hoy”. Reinoso es directivo de la seccional junto a Rubén “El Pollo” Sobrero. La lista Bordó, que ellos integran, denunció junto a todo el activismo clasista la situación de degradación y falta de mantenimiento de las formaciones ferroviarias. Nadie los escuchó.

También hubo asambleas en otras líneas dirigidas sindicalmente por el oficialismo (cuyos líderes máximos, José Pedraza y Juan Carlos “El Gallego” Fernández, están presos por ser los presuntos autores intelectuales del asesinato de Mariano Ferreyra). En la línea Mitre, también administrada por TBA intervenida, hubo deliberación. “Me enteré de la asamblea a las cuatro de la mañana cuando entré a trabajar -dice el guarda Rodolfo Kents, miembro de la lista Bordó-. La asamblea se difundió de boca en boca y a las diez de la mañana éramos trescientos trabajadores del turno mañana en la seccional Victoria. Los trenes corrían con supervisores”.

Mario Rodríguez, de la directiva nacional de la Unión Ferroviaria, se hizo presente en el lugar. “Había dos puntos en el temario: las paritarias y la intervención -relata Nelson Bas, técnico mecánico y miembro de la Agrupación Causa Ferroviaria-. No dijeron nada de cómo iban las paritarias, sólo informaron que continuaban. Luego comenzó el segundo punto del temario. Rodríguez informó que habría intervención por 15 días y que no corrían peligro los puestos de trabajo”.

Los trabajadores pidieron la palabra. Algunos, según relatan los testigos, tuvieron intervenciones catárticas: “No quiero ser cómplice de un asesinato. TBA asesinó a 51 personas”, dijo un ferroviario. “Hace mucho que venimos callando -intervino otro-: este año tuvimos tres electrocutados en los vagones”. “Se viaja y se trabaja a la miseria”, agregó uno más.

“Ante las posiciones de los compañeros, el directivo Rodríguez dijo que el sindicato venía haciendo denuncias y que no querían que la salida fuera otro UGOFE, que es una privatización disfrazada de estatización -explica Kents-. Los compañeros seguían interviniendo muy calientes”.

“Tenemos que hacer intervenir al Estado y sacar a los vaciadores”, reclamó un ferroviario. “Se tiene que reestatizar y lo tenemos que controlar los trabajadores”, dijo otro. En ese momento, Rodríguez anunció que se reuniría con el interventor y que le transmitiría que la posición era la de “la reestatización del ferrocarril controlado por los trabajadores, los usuarios y las organizaciones sociales y políticas que quieran intervenir en el proceso”.

La posición, anómala en un directivo de la lista Verde -nido del cuál surgieron burócratas corrompidos por los negocios estatales y que llevaron adelante crímenes contra su propia clase al erigirse en empresarios tercerizadores o al planificar el ataque que culminó con la vida del militantel del PO M. Ferreyra-, fue festejada por los trabajadores. Sin embargo, los activistas de la oposición actuaron rápido para que no quede como una frase demagógica dicha al calor de la rabia obrera.

“Empezamos a pedir que se vote la consigna -continúa relatando Bas-, a la vez que planteamos que no debía quedarse en un papel solamente, sino que teníamos que llevar adelante una campaña para difundir nuestra salida. Difundirla entre los usuarios, en los otros ferrocarriles, hacia toda la sociedad”.

“La justicia no va a hacer nada con el accidente, nosotros tenemos la posibilidad de rajar a los concesionarios”, exclamó un trabajador. Y propuso: “Votemos ahora”.

“¡Vamos a votar! ¡Vamos a votar”, fue el grito que ganó desde los márgenes hasta el centro de la asamblea y la mesa de dirección sometió la moción a votación. La propuesta de salida a la crisis ferroviaria: “Reestatización del ferrocarril bajo control obrero y de los usuarios y organizaciones sociales en el Mitre, el Sarmiento y demás líneas ferroviarias” fue votada por unanimidad. También se levantaron las manos para votar a favor de una “campaña con los usuarios para alentar la movilización del viernes”.

Luego de constatarse la votación, hubo aplausos y la sensación de estar tomando un rol en los hechos ganó la conciencia de los trabajadores. Acababan de intervenir con su propia política en la crisis desatada por la masacre de Once. Por esos muertos y heridos responsabilidad de sus patronales y la desidia gubernamental, muertos y heridos de los que los trabajadores no querían sentirse cómplices.

No en todos los lugares fue así. Este cronista se comunicó con la sede de la Unión Ferroviaria, donde le comunicaron desde el área de prensa que “la dirección, hasta que no se sepan las causad de por qué pasó el accidente, no va a emitir ningún tipo de opinión”.

Todo un contraste con la decisión que acababan de tomar las bases ferroviarias en un momento álgido para el país.

 

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“Asesinato colectivo.”