Córdoba y la apariencia de las dos velocidades

Por Fernando Rosso (@RossoFer) *

El dimánico crecimiento productivo en la provincia, contrasta con la precaria situación de las finanzas estatales.

 

 

Al día siguiente de que De la Sota anunciara la instalación en Córdoba de una planta de la panificadora Bimbo, que crearía 400 puestos de trabajo directo y otros tantos indirectos, la ciudad capital vio virtualmente paralizados sus servicios, por el paro de los municipales.

 

En esta misma semana se conoció que la industria automotriz marcó un nuevo récord en producción y ventas, con un aporte de las empresas radicadas en la provincia, por arriba del promedio nacional. En simultáneo un sector de los trabajadores de la salud trasladaba la protesta al clásico festival de Jesús María, en reclamo de aumentos salariales. Un conflicto que lleva meses, con altas y bajas y que fue telón de fondo de las campañas electorales.

 

Al paro preventivo del gremio de la UEPC (docentes), a finales del ciclo lectivo pasado, le siguió el cruce de los dirigentes del gremio con el gobernador, que supeditó la próxima negociación paritaria al envío de los fondos nacionales que viene reclamando sin éxito la provincia a la Casa Rosada.

 

Las dos velocidades de la economía privada y las finanzas del estado (ambas a la baja), es lo que muestra la apariencia de los números y los hechos. Y tiene cierta base de realidad.

 

 

Agro e industria automotriz en el camino de la moderación

 

Al peligro que a mediados de año significó una baja en las exportaciones de autos a Brasil, le siguió una moderada recuperación. La consultora Abeceb afirma, en un sintético informe sobre la evolución de la industria automotriz, que “Brasil parece estar resolviendo razonablemente bien las cuestiones macro que desaceleraron de manera notoria la demanda agregada durante la segunda mitad del 2011. El año que viene podría crecer en torno al 3,5% a 4%, lo que, de concretarse, podría llevar al mercado automotriz otra vez a la senda de crecimiento”.

 

El 3% o 4% no son las “tasas chinas”, que ni el mismo país asiático hoy puede sostener, pero dentro de un mercado que hace años superó los 3 millones de automóviles y se está acercando a los 4, son cifras que permitirían sostener la demanda de autos fabricados en la Argentina. Brasil es el primer destino de las exportaciones cordobesas (con una hegemonía de autos y autopartes) y China es el segundo destino, esencialmente de conmodities (soja, maíz y en menor medida otros productos), según constata un informe de la Cámara Argentina de Comercio de septiembre de 2011.

 

La situación de la soja y el maíz, los dos principales productos de exportación del agro argentino (20% “cordobeses”), está en un círculo vicioso. La sequía amenaza con pérdidas en las ventas, la llegada de las lluvias empuja a la baja del precio. El juego de imágenes de la oferta y la demanda, encierra un problema de fondo: el límite de los mercados mundiales y el techo para la exportación, incluso de estos productos, en una economía global en caída libre. Autos y soja (también autopartes y maíz), son el “motor” de la economía de la provincia.

 

Aunque no son descartables, en un mundo volátil, golpes más duros de la crisis internacional (a la economía brasilera o china, de las que depende la Argentina), en lo inmediato, se encaminan hacia crecimientos moderados con tendencias a la baja, pero no en términos catastróficos todavía.

 

 

Finanzas públicas en zona de catástrofe

 

Distinta es la situación de las finanzas del Estado, empezando por el nacional, del que dependen en gran medida los estados provinciales y municipales.

Como la dinámica de la economía privada y las finanzas del Estado no pueden separarse, ya que las últimas dependen de la primera, la moderación del crecimiento general, afecta directamente las arcas públicas.

 

La muy posible menor recaudación del estado en tiempos de crisis internacional, llevó al gobierno nacional a línea de “tercerización del ajuste”. Reprogramó deudas con las provincias, a cambio de un monitoreo del uso de sus recursos fiscales.

 

El fallecido Soria en Río Negro, Peralta en Santa Cruz, fueron la avanzada del ajuste, que tuvieron como primera respuesta una importante movilización social y una no menor crisis política en la última provincia.

A De la Sota y a Mestre se les terminó la “buena sintonía pro”, que mostraron inmediatamente después de sus triunfos electorales.

La famosa “colaboración” prometida no se expresó en lo que el intendente más necesitaba, dinero en efectivo. Ante la negativa que encontró en el “Panal”, Mestre dio un manotazo de ahogado y hasta le pidió plata a Macri, que le dio una respuesta “no pro-sitiva”. El conflicto con los trabajadores municipales fue el resultado lógico, cuando no se depositaron los sueldos o se pretendió desdoblarlos.

 

A nivel provincial, el largo conflicto de los hospitales, sólo parece un adelanto de la tónica del 2012. De la Sota le suma el posible cese de contratos de un número no precisado (que se cuenta con miles) de contratados del estado. Y por si fuera poco, al desenganche que propone hacerle a los jueces provinciales de los federales, para evitar aumentos, le agregó la amenaza de la suspensión de paritarias del conjunto de los empleados dependientes del estado, si no recibe los fondos nacionales.

 

Una “sintonía fina”, de mínima audaz, por no decir aventurera, apoyada en el triunfo electoral (bastante lejano en los tiempos políticos) y en la creencia de que con dirigentes sindicales en puestos de gobierno o cargos legislativos oficialistas, Dragún del SMATA en la cartera de Trabajo, Pihen del SEP en la legislatura, o Grahovac, un histórico de la UEPC en Educación; tiene garantizado algún tipo de “pacto social”. El conflicto en los hospitales o las declaraciones de la UEPC, dan señales en el sentido contrario.

Las dos velocidades, son tan sólo una apariencia, que como ya lo descifró la filosofía de la lógica, no es menos “real” que la esencia, sólo un poco más endeble.

 

 

 

* Nota publicada en http://elviolentooficio.blogspot.com/