El hombre de las vías


El informe de Telenoche sobre la mafia de los “Ferrochorros” revela también los vasos comunicantes entre los patoteros que asesinaron a Mariano Ferreyra. La nueva movilización del sindicato para pedir la libertad de Pedraza y “El Gallego” Fernández.

 

 

Son pocos segundos. Pocos, pero reveladores. Revelan los vasos comunicantes que siguen existiendo entre el asesinato de Mariano Ferreyra y los crímenes que sigue cometiendo la burocracia sindical de la Unión Ferroviaria (UF). Revelan las razones de la persistente campaña para liberar a José Pedraza y Juan Carlos “El Gallego” Fernández que sigue llevando adelante la entidad gremial, pese a toda la evidencia que da cuenta de su culpabilidad en el crimen de Barracas. Revelan el siniestro funcionamiento mafioso de una organización que alguna vez nació con el objetivo de defender los derechos de los trabajadores ferroviarios.

 

 

Son pocos segundos. La periodista Miriam Lewin interroga a Rolando Humberto Martínez, dirigente sindical de la UF, sobre el fraude laboral cometido contra trabajadores de la empresa Ferrobaires por el que está acusado e investigado por la justicia. Fraude que consistía (o  consiste) en cobrar sueldos de trabajadores que ni siquiera saben que figuran en los registros de la empresa como empleados. Trabajadores fantasma, fraude millonario. Lewin le pregunta en la sede sindical de la estación Constitución y se enfrenta al cinismo de Martínez, que niega todo, pese a las pruebas. En un momento, un hombre se cruza frente a la periodista, el camarógrafo y Martínez. Son segundos nada más. Un minuto después, se puede ver al mismo hombre en la otra habitación, expectante ante la conversación que sostienen Lewin y el sindicalista acusado. El hombre entra otra vez al lugar donde se lleva adelante la charla. El hombre se llama Carlos Piola. Hombre del aparato sindical de la UF. Custodio de Pablo Díaz, jefe de la patota ferroviaria, el día que asesinaron a Mariano Ferreyra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las fotos son elocuentes. Las capturas de pantalla del informe de Telenoche y las fotos de los custodios de Pablo Díaz en las vías del ferrocarril Roca minutos después de que se produjera el asesinato de Mariano Ferreyra tienen un vaso comunicante concreto: la imagen de Carlos Piola se repite en las dos oportunidades. Pese a los dichos de la show-woman hiperkirchnerista Sandra Russo cuando su foto con el presunto asesino Cristian Favale salió a la luz (“Una foto no significa nada”), las imágenes tienen todo el poder de testimoniar no sólo la realidad, sino que brindan coordenadas para interpretar el presente. En una de las fotos que presentamos a nuestros lectores, frente al cartel de la estación Avellaneda, se puede ver en el lugar central a Carlos Piola, el mismo hombre que acompañaba al presunto estafador Humberto Rolando Martínez en la sede de la UF en la estación Constitución. Del otro lado de la vía, se puede reconocer a Alberto “El Tano” Carnevale, sindicado como uno de los más activos reclutadores de integrantes de la patota que terminó con la vida de Mariano Ferreyra. Al lado de Piola, portando una remera roja y una campera azul, de pelo largo, se puede observar a Salvador Pipito, preso y acusado de ser uno de los hombres que impidió la labor de las cámaras televisivas para que el crimen se lleve a cabo. Con el uniforme ferroviario, es posible reconocer a Catriel Díaz, hijo del reo Pablo Díaz, cuyo celular registra varias llamadas con el presunto asesino Cristian Favale antes del asesinato de Mariano Ferreyra. Catriel Díaz es uno de los dirigentes de la Juventud Ferroviaria, grupo cuya tarea principal es reclamar la libertad de los presos por el crimen y que ha sido avalado en reiteradas oportunidades por el flamante diputado Facundo Moyano, líder de la Juventud Sindical.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Piola, el hombre que custodiaba a Díaz el día del crimen sigue activo sindicalmente, como lo demuestran estas imágenes. También es cierto que el sindicato todo sigue activo en su campaña para liberar a Pedraza y los asesinos. Hoy mismo, un grupo compacto de entre 80 y 120 trabajadores, según estimaciones de distintos testigos, se movilizaron a los tribunales de Comodoro Py, en Retiro, para pedir que se excarcele a su jefe sindical. Fuentes del ferrocarril aseguraron a este cronista que varios de los concurrentes lo hicieron bajo la amenaza de no cobrar un adicional salarial de fin de año si no lo hacían. El grueso de los manifestantes fue reclutado entre trabajadores de Plaza Constitución, pertenecientes tanto a la empresa Ugofe como a Ferrobaires. La manifestación se realizó entre las once y las doce del mediodía. Los dirigentes de la marcha, entre los que se encontraba Néstor Pais, virtual reemplazante de Pedraza desde que fue puesto tras las rejas, manifestaron a periodistas acreditados en esos tribunales que realizarían manifestaciones periódicas para exigir la liberación de su líder. No debería extrañar. Hace unas semanas los mismos dirigentes “homenajearon” a Juan Carlos “El Gallego” Fernández nombrando en su honor a una sala de la UF en plaza Constitución.

 

 

Los vasos comunicantes entre los responsables del asesinato de Mariano Ferreyra y quienes siguen dirigiendo los destinos sindicales del ferrocarril están intactos. La campaña por la liberación de los asesinos arrecia. Son hechos que deberían provocar, por lo menos en los sectores interesados por la justicia, un estado de alerta.

 

 

 

 

 

 

 

 

Video completo de la investigación de Telenoche

 

 

 

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