Salón ferroviario de la infamia

Por Diego Rojas

La Unión Ferroviaria homenajea con una placa de bronce a Juan Carlos Fernández, sindicalista preso por el asesinato de Mariano Ferreyra. Otros homenajes contaron con participación de funcionarios de gobierno.

 

 

 

 

 

 

Suele pensarse que los homenajes se realizan, en vida, a hombres o mujeres probados, ejemplares, de valor para la sociedad en la que viven. No siempre sucede así. O, por lo menos, es la conclusión que se puede desprender del homenaje realizado por la Unión Ferroviaria a Juan Carlos “El Gallego” Fernández, secretario adjunto del sindicato, preso en la cárcel de Ezeiza acusado de haber instigado al asesinato de Mariano Ferreyra el 20 de octubre de 2010. Desde la semana pasada, el salón de actos de la sede sindical en la estación de Constitución lleva su nombre y una placa de bronce da cuenta del honor que le ofrecieron directivos del gremio, cuya cabeza, José Pedraza, también reposa tras las rejas acusado del mismo crimen. A pesar de que el lugar elegido para el homenaje es de acceso restringido, plazademayo.com pudo acceder a una fotografía que da cuenta de la distinción realizada a un hombre acusado de un crimen que conmovió a la sociedad. El logo de la Unión Ferroviaria contrasta con el brillo refulgente de la placa de bronce.

 

Juan Carlos “El Gallego” Fernández está acusado de haber instigado el crimen de Mariano Ferreyra. Es decir, de ser su autor intelectual. Organizador del ataque escarmentador que cayó sobre los trabajadores tercerizados del ferrocarril que luchaban por una reivindicación tan sencilla como pasar a planta permanente y gozar de los beneficios laborales del convenio colectivo de trabajo ferroviario. O, para decirlo en el lenguaje de las reivindicaciones de la Primera Internacional de mediados del siglo XIX: “A igual trabajo, igual salario”.  Sin embargo, tan sencilla reivindicación de eliminar el trabajo precarizado que rige en las empresas tercerizadas ponía en peligro no sólo el negocio de la hiperexplotación de los obreros que beneficiaba a UGOFE (la empresa que opera el ferrocarril Roca), sino que hacía tambalear un negocio del mismísimo sindicato. La Cooperativa de Trabajo Unión del Mercosur, tercerizada que empleaba a más de doscientos ferroviarios, tenía como dueños, es decir, como empresarios, a los directivos de la Unión Ferroviaria. Esa situación llevó a la planificación de un ataque fulminante contra la lucha de los tercerizados. Tal ataque implicaba la constitución de una patota, integrada por trabajadores del ferrocarril y barrabravas dirigida por Pablo Díaz –el máximo representante gremial del ferrocarril Roca– y el uso de armas de fuego. Como la que usó Cristian “Harry” Favale, sindicado como autor del disparo que terminó con la vida de Mariano Ferreyra. El ataque se llevó a cabo durante el mediodía de aquel 20 de octubre. Pablo Díaz informaba lo que sucedía minuto a minuto a Juan Carlos “El Gallego” Fernández, que se encontraba junto a Pedraza y Juan Pablo Schiavi, titular de la secretaría de transporte nacional, en un acto en la Unión Ferroviaria. Los dos dirigentes sindicales esperan la apertura del juicio oral el 22 de febrero de 2012 encerrados en prisión.

 

 

 

La dirección de la Unión Ferroviaria reclamó desde el primer momento que se libere a los presuntos autores criminales del crimen de Barracas. Llegaron incluso a realizar paros en pos de ese objetivo. El homenaje a Juan Carlos “El Gallego” Fernández se encuentra en línea con esta posición. Llama la atención que funcionarios del gobierno haya participado de actos organizados por la Unión Ferroviaria con posterioridad al crimen y a que la línea de liberación de los presos se manifestara de manera explícita por parte de esta dirección sindical. El 11 de octubre de este año, por ejemplo, la viceministra de Trabajo Noemí Rial se hizo presente en las instalaciones sindicales donde se realizó “un acto de conmemoración por los 89 años de vida del sindicato”. Tal vez esa presencia no debería llamar tanto la atención. Rial fue empleada de Pedraza, ya que lo asesoró como abogada laboralista. También es cierto que su jefe inmediato y miembro destacado del poder ejecutivo, Carlos Tomada, sostuvo un diálogo de asesoría gremial con Pedraza tres meses después del asesinato de Mariano Ferreyra. Tomada también sirvió como empleado legal de Pedraza en el pasado.

 

En el acto en el que se inauguró la placa conmemorativa de la persona de Juan Carlos “El Gallego” Fernández, concurrieron, según pudo confirmar plazademayo.com, los miembros de la Comisión de Reclamos del Roca integrada, entre otros, por los dirigentes ferroviarios Karina Benemérito, Rubén Maldonado, Patricia Carbajal, Rubén Herrera y Aldo Amuchástegui, un delegado de los talleres ferroviarios de Remedios de Escalada donde se reclutó a gran parte de la patota, y familiares de Fernández. Este cronista se comunicó con Karina Benemérito. Este es el diálogo que sostuvieron.

 

 

–Benemérito, en Constitución usted participó de la inauguración de un salón que homenajea a Juan Carlos Fernández. ¿Cuál fue el motivo que los impulsó a realizar esa distinción?

 

–No entiendo la pregunta.

 

–En la sede sindical de la Unión Ferroviaria en la estación Constitución se inauguró un salón que lleva el nombre de Juan Carlos Fernández. ¿Por qué le ponen ese nombre al salón?

 

–Los trabajadores del Roca lo consideran, aún en la condición en que está Juan Carlos Fernández, como directivo del Roca.

 

–Fernández está acusado de ser el instigador de un asesinato.

 

–Sí.

 

–¿Eso no provoca alguna consideración como para no realizar un homenaje de estas características?

 

–Yo te voy a decir una sola cosa, Diego: hasta que la Justicia no se expida yo no soy ni juez ni parte. Yo creo en la inocencia de todo ser humano hasta que la justicia diga si es culpable o no. En realidad, el público está condenando en lugar de un juez.

 

–¿No sería prudente que no se realizaran este tipo de homenajes hasta que la Justicia se expida?

 

–No fue un homenaje abierto, si no hubieran sido invitados. Homenaje se le hace a los muertos. Ha habido marchas a raíz de la muerte de Mariano Ferreyra y las respeto un montón. Se ha montado en la estación plaza una placa, la cual nadie prohibió. Cada uno respeta la memoria de cada uno, a pesar de las ideologías políticas.

 

–Mariano Ferreyra fue asesinado y Juan Carlos Fernández está acusado de ser el instigador de ese asesinato.

 

–Yo respeto lo que diga el juez y la ley que se le pueda aplicar a los nueve acusados.

 

 

 

 

La inauguración del salón que lleva el nombre del presunto autor intelectual del asesinato de Mariano Ferreyra se produjo en simultáneo al secuestro por unas horas de José Sotelo, testigo en la causa que investiga el crimen. Sotelo afirmó que fue abordado por un grupo de hombres que lo introdujo en un automóvil, lo golpeó, gatilló un arma y le exigió que cambiara su declaración para no perjudicar a José Pedraza. Ambos hechos podrían considerarse como una avanzada del sindicato en su accionar para intentar liberar a los acusados. Y reivindicar a los presuntos criminales, que hoy por hoy cuentan con el repudio mayoritario de la sociedad.

 

 

 

 

 

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