Energía renovable, un cambio necesario

Por Cristian Cris (@LodeCacho)

El crecimiento en las zonas urbanas obliga a pensar en formas alternativas de generación de energía. Proyectos e iniciativas en Santa Fe.

El mantenido crecimiento en las zonas urbanas de Santa Fe implica un creciente consumo de energía eléctrica en una provincia que este año superará la media nacional. El impacto ambiental y económico sobre los usuarios obliga a pensar en fuentes alternativas de generación energética. Actualmente, solo Rosario cuenta con una normativa que va en ese sentido; la ordenanza impulsada en 2005 por el diputado Pablo Javkin, en conjunto con los integrantes del Taller Ecologista y aprobada este año, que establece la incorporación termotanques solares a las nuevas construcciones realizadas en la cuidad. Apoyados en antecedentes de otros países que desde hace más de veinte años vienen trabajando con este tipo de políticas, los miembros del Taller Ecologista elaboraron estudios y aportaron ideas sobre la manera de aprovechar la energía del sol para calentar el agua e incluso proveer de electricidad a una vivienda.

Sin embargo, aún se está lejos de que esto signifique una política consistente en materia de energía sustentable. Pablo Bertinat, Coordinador General del Taller Ecologista de Rosario, señala que “en el proceso de desarrollo de la ciudad, la energía está incorporada como un servicio a resolver cuando se define un edificio, pero no está pensada como una herramienta en la planificación urbana”. En Santa Fe la estructura para la provisión de energía sigue el modelo nacional: “en Argentina el 90% de la matriz energética primaria es fósil, que se origina del petróleo, gas, y un poco de carbón”, lo que deriva en que “tenemos un problema de contaminación ambiental en el sentido que esto, entre otras cosas, produce efecto invernadero, calentamiento global, etcétera. Y también el dato de que esos combustibles fósiles se están agotando”, como apunta Alberto Cortés, Concejal por el Bloque PSA – Proyecto Sur.

Una de las principales dificultades para la aplicación de normas que exijan ciertos parámetros para el ahorro de energía, está en la resistencia del sector privado que, según Cortés “implica obligar a los constructores a un sobrecosto”. Por ese motivo, la ordenanza antes citada deberá aplicarse primero en edificios públicos, ya que como explica David Asteggiano, secretario de Ciencia y Tecnología provincial “si queremos desarrollar una política energética sustentable tenemos que trabajar dando el ejemplo”. Por otra parte, la utilización de los termotanques por sí solos no es suficiente solución para ahorrar energía eficientemente, ya que esto debería venir acompañado de una construcción idónea de acuerdo al planeamiento civil de la ciudad, lo que, para la arquitecta rosarina Nerina Agustini “representa una dificultad, porque la ciudad se fue construyendo de acuerdo a necesidades de ocupación, sin haber tenido en cuenta desde un principio cuestiones como el clima, la orientación, etcétera”.

La contracara de un costo más elevado en la construcción es el ahorro y la optimización de recursos que este tipo de edificación implicaría en el uso. En la misma línea, Alberto Cortés resalta una ordenanza de su autoría para la eficiencia energética en las construcciones, que estaría destinada a realizar construcciones sustentables basadas en normas IRAM, para aplicar materiales y diseños arquitectónicos a los edificios “que podrían implicar mucho menos gasto de energía para acondicionarlos”. Si bien reconoce que esto puede generar un sobrecosto en la construcción, apunta a que, al mismo tiempo “se ha demostrado que se amortiza en el uso”. Para la arquitecta Beatriz Garzón, investigadora del CONICET, “un edificio bioclimático no tiene por qué ser más caro o más barato, más feo o más lindo, que uno convencional. Si bien, el diseño bioclimático supone un conjunto de condicionantes, persisten grados de libertad para diseñar según los requerimientos de cada situación planteada”. Un experimento en Salta que data del año 2000 da muestras de que, haciendo un estudio ambiental y adaptando los materiales, se pueden construir viviendas sociales con grandes beneficios de ahorro energético y respetando la calidad de la región.

En cuanto al sobrecosto, la arquitecta Garzón afirma que diversos proyectos demuestran un costo superior “de apenas un 10% o un 15%” y que con el uso de las técnicas ya existentes en el mercado “se puede ahorrar hasta el 65% de gasto en calefacción de una casa convencional y un 60% en agua caliente”.

Más dinero, mayor consumo

Una de las razones por las que aumenta el consumo energético es, para el concejal Cortés, el crecimiento económico que ha tenido el país en los últimos años que, aparejado a una política de consumo impulsada por el Estado Nacional, ha llevado a que mucha gente tenga acceso a ciertos electrodomésticos (tales como aire acondicionado, televisores, heladeras) y eso, eventualmente, hace que se consuma más energía eléctrica. Al respecto de la construcción de edificios torre en la ciudad, Bertinat explica que “si hay menos aire y menos luz en la ciudad, seguramente va a tener más necesidad de energía”. En esta línea, aclara Cortés que muchas cosas podrían haberse hecho antes, como por ejemplo la prohibición del uso de la lámpara incandescente “que en realidad se sabe desde hace décadas que las lámparas de bajo consumo consumen mucha menos energía que la incandescente, pero no había una preocupación a nivel de decisión política suficientemente grande”, “entonces no estamos hablando de quitarle confort a nadie, estamos hablando de ahorrar energía”, aclara. Otra de las causas es la falta de implementación de estudios de impacto ambiental previos a la construcción de nuevos edificios, si bien existe un proyecto de ordenanza presentado por Cortés “hay una cierta connivencia entre el ejecutivo y los intereses privados, que de hecho por eso demoró tanto la aprobación de la otra ordenanza”. De haber existido esta ordenanza y estar vigente, nunca se hubiera aprobado la construcción del edificio electro dependiente Maui, que consumirá por sí sólo la misma cantidad de energía que la ciudad de San Lorenzo, “se habrían propuesto alternativas diferentes, más ambientalmente amigables”, sostiene.

 

Ideas, proyectos y beneficios

¿Qué aportes se pueden realizar a la vivienda de interés social, incorporando criterios de eficiencia energética y buenas condiciones de habitabilidad, sin incrementar los costos de construcción? Esta pregunta se hizo la arquitecta Garzón para realizar los proyectos de vivienda que le valieron el primer premio en el “Concurso Nacional de Diseño, Tecnología y Producción, para Vivienda de Interés Social”, convocado por la Dirección de Tecnología e Industrialización, Subsecretaría de Vivienda y Secretaría de Desarrollo Social de la Nación. En este proyecto la idea era construir viviendas sociales sin alterar los costos de construcción y respetando las características de la región, por lo que encararon el proyecto “entendiendo que la vivienda no puede ser un modelo que se repite en el territorio sin tener en cuenta las condiciones climáticas y regionales de su lugar de emplazamiento”. Alberto Cortés, quien además es físico y socio de la Asociación de Energía Solar y energía renovable, comentó que en el año 1986 unos investigadores de la Facultad de Arquitectura tomaron una vivienda social FONAVI, típica de la época y le hicieron una serie de modificaciones, calcularon el consumo de invierno y lograron reducirlo en un 50% “y con más modificaciones, ya hablaríamos de un sobre costo, en un 90%”. En el año 2008, en una jornada organizada por la EPE, los mismos investigadores volvieron a presentar el mismo proyecto, esta vez a autoridades políticas, con la intención de demostrar que este tipo de tecnología, como se la conoce, tiene una posibilidad de aplicación real.

En la ciudad de Rosario la Escuela Técnica Nº 464 será pionera entre sus pares al incorporar a su estructura equipos para calentar agua y producir electricidad con fuentes de energía no tradicionales. Si bien estos sistemas no reemplazarán el uso de gas o del servicio eléctrico, permitirán a la comunidad escolar experimentar emprendimientos alternativos al uso de combustible fósil.

Las Torres Yazmin y Liz, de la constructora Fundar, ubicadas en Sarmiento y Montevideo, serán las primeras torres de departamentos que incorporarán en su estructura paneles fotovoltaicos no sólo para calentar agua, sino además para abastecer de electricidad los espacios comunes.

Todos estos emprendimientos que se realizan en la ciudad no sólo representan un beneficio en el aspecto ambiental, sino en lo económico, ya que la utilización de este tipo de energía implica un uso menor de los servicios tradicionales, lo que hace que el monto de la factura a fin de mes, sea menor. Pero al mismo tiempo que trae ventajas, supone un compromiso real por parte de la sociedad en el uso consciente de la energía. Entonces ¿está preparada la ciudad para incorporar estos mecanismos a su vida cotidiana?

La opinión de la gente

En base a este interrogante se realizó una encuesta anónima en base a 73 individuos en la ciudad de Rosario con el fin de conocer qué tanto conoce la gente sobre energía renovable y sus beneficios.

Dentro de los resultados arrojados por la encuesta, la gente demostró una gran preocupación por las consecuencias en el medio ambiente por el uso de fuentes como el gas, petróleo y/o carbón. De igual manera, la respuesta mayoritaria concluyó en que se considera la energía solar como la más eficaz para luchar contra el cambio climático, más económica y menos perjudicial para el medio ambiente.

En base al relevamiento, se ha demostrado que, en general, la gente está muy a favor del desarrollo de las energías renovables y expresan como muy necesario que el gobierno tome medidas para apoyar las energías renovables, de la misma manera que creen que disminuirían las importaciones de combustibles fósiles, lo que repercutiría en un menor costo al Estado. El Concejal Cortés asegura que uno de los motivos para la no inversión en energía renovable se encuentra en los subsidios que el Estado otorga, ya que el costo para instalar un termotanque solar en relación al gasto promedio por el servicio de gas, no representa una ventaja, teniendo en cuenta que, a los costos actuales, dicha inversión se recuperaría en aproximadamente 8 ó 10 años.

Sin embargo el 100% de la gente encuestada es optimista con respecto al futuro y ven una ciudad que el algún momento esté sustentada completamente por energía renovable.