El precio de la atención


Los gestos, las posturas y las palabras son importantes a la hora de atender a un cliente; sin embargo, existen ciertas reglas que obligatoriamente deben cumplir los empleados de algunos locales, que son exageradas, excesivas, descomunales. Como en “Tiempos modernos” de Charles Chaplin los trabajadores sincronizan sus tareas sin perder un minuto; sino los mandan al otro lado de la vereda.

La domesticación por parte de ciertas empresas impide que los empleados puedan soltarse cómodamente dentro de su espacio en la jornada laboral preestablecida.

 

Belén trabaja en Mc Donalds hace dos años, entrena a seis chicas a la vez “la idea es que tengas un entrenamiento de mínimo tres días”, llegó al puesto de encargada del área de Marketing. “yo me encargo de que todos armen el pedido de una forma en particular; este tiene que ser agradable a la vista”, ¿Por qué? “Por que la comida primero entra por los ojos, entonces mato al que entrega una bandeja mojada” . A veces al cliente le nace un instinto asesino hacia algun empleado en particular, pero ¿Entre ellos? ¿Existe acaso un método especial en el cual se prepara una bandeja mientras sentís ojos ajenos en la nuca? “Sí, la gaseosa siempre en el medio para equilibrar el peso, la hamburguesa después y por último las papas porque son las que menos duran; la M debe estar mirando hacia el cliente. Todo tiene su procedimiento, no puedo dar más condimentos de lo que me figura en el reglamento, si lo hago es porque el cliente me lo exige; pero no puedo”.

 

Contratan chicos simpáticos, buscan que no sea tímido, ¿Por qué? “Por que si el cliente se queja, esa queja no puede llegar al gerente, sino que con la simpatía del empleado tiene que bastar para que el comprador se quede conforme con el trato”. Algunos empleados son elegidos para protagonizar las publicidades, ya que las mismas no están protagonizadas por actores, sino que “eligen a los más lindos y con mayor carisma, aunque cobran lo mismo por hora que en su trabajo habitual, ni más ni menos”.

 

“Los empleados están oblidagos a hacer una venta sugestiva”, de hecho en la caja registradora tienen un cartel que le sale automaticamente con el resgistro para que nunca se olviden de realizar la pregunta correspondiente. Esto quiere decir, que el empleado siempre está obligado a ofrecerle al cliente otro producto o beneficio en base a su compra, o sea, que si una persona se compra una ensalada, se le ofrece obligatoriamente una manzana. No vaya a ser cosa que le ofrezcan un helado a la persona que se sacrificó pidiendo una ridícula ensalada en un local que vende hamburguesas.

 

La estructura no se rompe, ni en el movimiento, ni el vocabulario. El chip implantado en los jóvenes a la hora de trabajar contiene un combo de palabras que nunca deben olvidar. Por ejemplo, a la hora de pedirse algo entre ellos: “Haceme un biggi porfa” El “Por fa” te lo enseñan para mostrar que los trabajadores se respetan a la hora de pedir algo a un compañero, pasa lo mismo con el “Okey”, que no es lo mismo que “Está bien”, ya que implica pérdida de tiempo laboral. Obligados a ultilizar siempre el mismo tono de voz y modo de atención, la frase “Lo molesto por este costado” debe sonar siempre igual, se atienda a quien se atienda.

 

Los empleados de ciertos locales de comidas rápidas no solo se caracterizan por ser jóvenes sino por poseer algunos problemas físicos y de salud, como son, obesidad, exceso de grasa en la piel e hipertensión. Javier trabajó en una sucursal de Mc Donalds cuando tenía 17 años, “Siempre me dieron la comida ahí en mi horario de almuerzo, entonces nunca se me ocurrió salir a comer afuera, ahora, después de 15 años de haber trabajado ahí no quiero pisar uno de los locales”. 

 

En todos los lugares nombrados, los empleados aseguran que el uniforme te lo da la empresa, salvo los zapatos, este es un problema, ya que los obligan a trabajar con zapatos cerrados, negros y de cuero; esto se debe a que trabajan con aceites o bebidas calientes. “muchas veces escuche que retaron a algun compañero por ir de zapatillas” explica Nadia, ex trabajadora de Starbucks “yo no vivía de mi sueldo, pero si hubiese vivido de él no me alcanzaba para comprarme los zapatos de cuero que me exigían”.

 

El sueldo es uno de los personajes principales, y no es bueno, en eso coinciden todos los entrevistados. Alcanza para los vicios y otros gastos, pero no para independizarse de la familia sino uno quiere comenzar a construir su propio nicho.

 

Nadia tiene 25 años trabajó en Starbucks hace dos, “No me pidieron nada, ni título, ni secundario completo; la capacitación es re larga, te mandan una semana a Martínez, y después te hacen rendir varios examenes teóricos y prácticos. Todos basados en la composición del café”. Como si hacer un café fuese tan difícil, los tienen tres meses de prueba, ¿Después pueden no contratarte? “Si, yo tengo uno amigo que tuvo problemas en un Burguer King, y cuando se presentó para trabajar en Starbucks, después de los tres meses de prueba no lo tomaron porque las dos empresas trabajan en conjunto”.

 

Ella cobraba $1100 por trabajar cinco veces por semana, cinco horas diarias. Para llegar al sueldo de $1400 tenia que hacer mucho feriado u horarios nocturnos. “Si llegaba cinco minutos tarde o me enfermaba, llevando el certificado médico; perdías el presentismo; que es un proporcional del sueldo, en mi caso al rededor de 300/400”.

 

En otro de los locales provenientes de EEUU denominado TGI Friday`s (“Thanks god it`s friday”) obligan a los empleados a agacharse flexionando las piernas para tomarle el pedido al cliente a su altura, ya que “el mesero no puede mirar desde arriba al cliente”. Por otra parte, tienen la particularidad de disfrazarse diariamente y más extravagante aún para Hallowen y otras fiestas. Pero ojo, que el disfraz se lo paguen ellos tiene su beneficio, pueden elegir el sombrero que se les antoje; eso significa que lo que ven es a conciencia y voluntad.