#La tienen adentro

Por Gabriel Levinas y Marina Dragonetti

Un slogan que viene recorriendo redes sociales y que tuvo su corolario con la aparición en el canal de Sergio Szpolski. La opinión de intelectuales y referentes de la lucha de género.

 

Hace semanas ya, meses, que en distintas redes sociales continúa reproduciéndose un slogan pergeñado al calor del aguante futbolero y que se resignificó en las tribunas del oficialismo. El “la tienen adentro”, que salió de la boca de “el Diego” como respuesta a las críticas del periodista Toti Pasman, terminó rebotando en los foros de Facebook, como hashtag en Twitter, entre argumentos perogrullos y bromas de los intelectuales defensores del modelo.

 

Como corolario, la aparición de LTA en la pantalla de CN23, significó el ascenso de la célebre frase a una nueva escala de valor, y con ello, sobrevino la polémica. Para algunos, la expresión no deja de ser una broma inocente; sin embargo dentro de propias filas K, existen disidencias. Mientras que referentes intelectuales como el periodista Hernán Brienza opinan que, siempre que no caiga en boca de un funcionario o de un periodista, en el ámbito cotidiano y privado, se trata de una cuestión de humor, “cuando le decís hijo de p… a alguien no estas hablando de su madre”. Otros como el militante de la comunidad LGTB, Alex Freire, no están tan de acuerdo: “No es homofóbica, es directamente machista”.

 

Y mientras las aguas se dividen, lo cierto es que la metáfora en el plano de un discurso político evoca imágenes que están más cercanas a lo bélico, que a un escenario democrático. Para muchas culturas, la sodomía era utilizada durante la guerra como método de sometimiento del enemigo. Mujeres y hombres eran vejados en un gesto que se consolidaba como símbolo de dominación. Una imagen reciente como la de la derrota y consiguiente ultraje de Muammar Kadafi sirve para ilustrar que estos métodos continúan siendo utilizados por el ganador de la batalla. Por caso, los gurkas también habían hecho lo suyo durante la guerra de Malvinas. Los ejemplos históricos sobran.

 

Sin ir tan lejos, la frase contiene signos de humillación, de machismo, incluso de homofobia, en la que la feminización del otro tiene una connotación profundamente negativa, como una anulación del sujeto en detrimento de una cosificación y de la consiguiente reducción del hombre a la más salvaje genitalidad. Solo cuando el adversario deviene en enemigo, cuando la elección de una mayoría es más una imposición insoslayable, que una construcción de hegemonía, es posible la génesis y vitalidad de “la tienen adentro”.

 

Plazademayo.com, consultó sobre este tema a intelectuales y referentes de la lucha de género. A continuación, algunas de sus opiniones:

 

 

Soledad Vallejos, periodista en Página 12 y feminista:

 

“Por un lado se entiende al sexo como un sometimiento más del ejercicio del poder, no como algo compartido, y lo que busca es cumplir con un acto en tanto humillación. Por otro lado, confunde todo, usa un código de macho homofóbico de barrio. La violación es violación, con componentes misóginos o no; un hombre puede violar a un hombre o a una mujer, y eso no importa, lo que importa es el ejercicio de poder”

 

 

Diana Kordon, psiquiatra:

 

“Es una expresión, como hay muchísimas en el lenguaje cotidiano, en las que se utilizan en nuestra lengua a los efectos de obtener un mensaje que utiliza la sexualidad en un sentido totalmente discriminatorio y como una expresión de poder en la cual se denigra al otro, Desde ya que tiene un carácter homofóbico evidente. A mi lo que más me preocupa en este caso, que no se trata de la utilización en el lenguaje cotidiano, sino que se lo utiliza como parte de un discurso de los sectores hegemónicos, ése es el problema, que esto refuerza las más retrógradas ideologías machistas. La segunda cuestión se trata en que se coloca a quien emite esto en una situación de poder donde el otro está absolutamente denigrado, esto que quiere decir: que no puede existir un otro diferente, no puede existir un otro con otras opiniones, sino que solo puede existir un único discurso que sería la referencia de lo que está bien y lo que está mal.

Las prácticas más aberrantes de violencia sexual han sido sistemáticamente usadas en las primeras guerras de dominación. Cuando uno ve este tipo de utilización del lenguaje y se ubica en el brutal contenido de una situación de poder donde hay una total descalificación de la disidencia”.

 

 

 

Pablo Alabarces, sociólogo especialista en temas de cultura popular:

 

“No me asombra, pero sí me disgusta y me preocupa. En última instancia es la ratificación de cosas que vengo diciendo hace mucho tiempo que tienen que ver con la futbolización de la cultura argentina. El lenguaje del aguante hace rato que viene atravesando la cultura política argentina y, en este caso, toman en particular la frase de Maradona, transformado en nuevo ídolo plebeyo, una vez más. Y entonces, la metáfora de Maradona, se transfiere al lenguaje político y está apareciendo en el Canal CN23 y está apareciendo a raudales en Facebook, y se ve acompañado de otras visualizaciones de metáforas, como ser: el clarín de Clarín, insertado en el ano del clarinetista. Me parece una degradación de los lenguajes políticos y es un símbolo inequívoco de homofobia muy recalcitrante. Si lo dicen mis colegas futboleros, es una barrabasada, pero tiene una lógica. Si lo dicen mis colegas kirchneristas mujeres, sigue siendo una barrabasada y es una contradicción, pero también tiene una lógica o, al menos, se despliega por zonas de la conversación cotidiana. Cuando aparece en un medio de comunicación, la cosa es más preocupante porque si vos sexualizás, o genitalizás el lenguaje político, después de eso no te queda nada; el paso siguiente es que suprimen las elecciones y se reemplazan por medir el miembro viril de los candidatos, entonces, en vez de medir quién tiene más votos, se ve quién la tiene más larga, y ahí estamos jodidos”.