Agroquímicos: la negación de un problema

Por Violeta Bondarenco

 

Contaminación por agrotóxicos, un problema negado por los mismos productores que fumigan sus chacras en Misiones.

Familia Basiluk de San Vicente, Misiones

SAN VICENTE, MISIONES. Desde que nació, la hija de Sara y Héctor sufrió un cuadro extraño. A los pocos días debieron internarla, pero aún con los tratamientos pertinentes no lograban atenuar las líneas rojas que envolvían su cuerpo. A los siete años, Blanca (35) experimentó las primeras convulsiones y los médicos le diagnosticaron epilepsia.

 

Héctor Basiluk (56) cuenta que por aquel tiempo fumigar con glifosato era su tarea cotidiana en los campos del INTA. Cuando nació Paola (29) la historia volvió a repetirse. Ambas mujeres dependen de su madre y sus hermanos para todos los cuidados personales. “Ellas no pueden manejarse solas ni siquiera para bañarse, son discapacitadas, su mente es la de una niña pequeña”, explicó Sara Durán (54).

 

Los casos de discapacidad son casi una normalidad en las casas de los productores tabacaleros de San Vicente y Colonia Alicia, en el norte misionero. Según el doctor Hugo Gómez Demaio, los registros del Hospital de Pediatría de Posadas indican que 5 de cada mil nacidos vivos en la provincia presenta malformaciones congénitas y la mayoría de estos niños son gestados en las principales zonas de cultivo de tabaco. Las investigaciones apuntan directamente al glifosato, químico fundamental de la producción tabacalera, por ser un agente altamente tóxico que provoca efectos devastadores en los embriones.

 

Sin embargo, a los agrarios les resulta difícil relacionar el empleo de este veneno en sus chacras con los numerosos casos de enfermedades congénitas en la zona. Les cuesta cotejar su realidad y no asumen la situación hostil que viven, pero la proyectan a los demás.

 

“Sé de gente que hasta se murió después de contraer graves enfermedades pulmonares por fumigar muchos años y de chicos que nacen con problemas porque sus padres fumigan”, dijo Basiluk, casi al mismo tiempo que explicó el origen de las heridas que son visibles en su piel. “Esto me salió después de que una vez me picó un bicho desconocido, desde entonces, ya hace muchos años que me sale esta alergia y los médicos no encuentran cura”, puntualizó.

 

El pequeño Axel (2) nació con hidrocefalia, su madre confía que después de haber superado una compleja intervención, crecerá como cualquier niño y reconoce que “los agrotóxicos producen estas consecuencias en los bebés”, pero prefiere manejar la hipótesis de que el origen de la situación de su hijo es otro. “Dicen que el agroquímico hace mal, pero el médico me dijo que no sabe si tiene que ver con la enfermedad de Axel”, sostuvo Susana Kuzka (34).

 

El glifosato es un problema negado, pero los números no mienten. Un estudio del Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA determinó que aun concentraciones ínfimas de este agroquímico son capaces de producir efectos en la morfología del embrión. El trabajo presentado en 2009 también profundiza en la urgente necesidad de limitar el uso del tóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo.

 

En tanto, en 1998 un estudio para medir los niveles de información visual y táctil entre los niños menores de 2 años que viven en Colonia Alicia, lanzó resultados alarmantes. La investigación realizada por un equipo de médicos dirigidos por el doctor Gómez Demaio arrojó que solo el 16 por ciento de los chicos superó el test, en comparación al 68 por ciento de aprobación que se dio entre los niños que residen en Posadas y no están expuestos a agroquímicos. “Además de las malformaciones, con el uso de agrotóxicos, los chicos desarrollan graves trastornos del aprendizaje”, afirma Gómez Demaio.

 

El herbicida más utilizado a base de glifosato es comercializado por la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios a costa de la salud de los campesinos más pobres del planeta.

 

 

La luz en el pozo

 

 

Qué va a ocurrir con los niños y jóvenes discapacitados cuando ya no estén sus padres es una cuestión importante que no se puede dejar a la deriva. Así lo entiende un grupo de investigadores de la UNAM que desarrolla un relevamiento del contexto socio-sanitario de las familias de tabacaleros en San Vicente. El proyecto, coordinado por la licenciada Antonia Husulak, tiene la decisión de contribuir a la apertura de un centro de rehabilitación y contención para personas con discapacidad en la zona norte.

 

Husulak fue contundente: “San Vicente vive una catástrofe silenciosa”. Sostuvo que actualmente el Estado no tiene registros sobre la cantidad de discapacitados por contacto con agrotóxicos. “Estos seres no existen en las estadísticas porque no se asume que su enfermedad o discapacidad es por ese motivo, por lo tanto no hay programas de contención para ellos”, explicó. “Según datos proporcionados por una asistente social del municipio, en el 2006 eran 700 menores discapacitados en San Vicente, de esos muchos han muerto”, señaló Husulak.

 

El proyecto de investigación se denomina “Análisis de las condiciones generales de vida de las familias tabacaleras con personas discapacitadas del municipio de San Vicente. Representaciones sociales sobre agrotóxicos, discapacidad-enfermedad y modos de atención de las necesidades socio-sanitarias de sus integrantes”, en marcha desde mediados de 2009. Los investigadores creen que un buen relevamiento abre la posibilidad de promover actividades de instituciones que generen mecanismos de cuidado a futuro.

 

“Cuando se conoce un problema pero no se quiere reconocer, la situación es grave”, expresó Husulak y no descartó que el Estado sede a las presiones de las empresas tabacaleras. “Estas familias se encuentran en el fondo de un pozo del cual hay que ayudarlas a salir, porque ellos mismos están resignados”, agregó la investigadora. El segundo tramo del programa buscará la difusión de prevención y cuidados, en colaboración con un equipo de Comunicación Social de la Facultad de Humanidades.

 

Su esperanza es que con el tiempo las familias encuentren contención en el centro de rehabilitación, cuando éste se ponga en marcha. Después será el momento del objetivo más ambicioso: lograr la reconversión productiva cuidando la salud de la población rural. “Ya no se puede seguir produciendo tabaco a costa de la vida de las personas”, añadió Husulak.

 

Por otra parte, en los últimos meses un grupo de tabacaleros decidió demandar a las multinacionales que producen agrotóxicos. Se trata de 45 productores que viven en San Vicente y otras zonas sometidas al impacto de los herbicidas basados en glifosato. Están representados por un estudio de abogados de Estados Unidos y Buenos Aires, que prepara nuevos juicios para otras 45 familias del norte misionero. Los demandantes tienen hijos con discapacidades y malformaciones asociadas al efecto nocivo de los pesticidas en la salud humana.
Los niños de la desgracia
En 1985, al ganar el concurso como jefe de servicio de cirugía infantil del Hospital de Pediatría de Posadas, el doctor Hugo Demaio se sorprendió ante la cantidad de casos de defectos del cierre del tubo neural (NTD). Se trata de fallas del proceso normal de clausura del cráneo y la columna vertebral, durante el primer trimestre de gestación. Una de las fallas, la espina bífida, hace que la médula espinal no esté protegida y ocasiona cierto grado de parálisis y pérdida de algunas funciones. Estos defectos tienen consecuencias más serias y muy frecuentemente resultan en muerte fetal o del recién nacido.

 

“Era una cifra muy alta para Misiones, con unos 500.000 habitantes, en esa época, que superaba los casos que se presentaban en el Hospital de niños Pedro de Elizalde de Buenos Aires, con una población de 10 millones de habitantes, donde había realizado mi residencia en cirugía infantil”, señaló el médico.

 

Demaio relató que la frecuencia de esas malformaciones llegaban a 7 de cada mil recién nacidos vivos (RNV) de los registros de neonatología del hospital, cuando lo esperado no debía superar el 0.5/1000, según las estadísticas del ECLAM (Estudio Colaborativo Latinoamericano de malformaciones congénitas), con sede en Río de Janeiro. “Vi que algo estaba pasando aquí en la provincia y nos propusimos estudiar este fenómeno”, explicó.

 

“Como el cierre del tubo neural se realiza en el día 28 de la gestación, cuando la paciente no sabe todavia que está embarazada, comenzamos a marcar en un mapa de la provincia de Misiones en que lugar de ella fueron gestados los niños que nos llegaban para ser tratados por NTD y nos encontramos que todos habían sido concebidos en zonas de uso masivo y personal de agrotóxicos, fundamentalmente por plantadores de tabaco”, añadió.

 

 

En base a los estudios internacionales de “poblaciones expuestas a hidrocarburos aromáticos policíclicos donde interviene como detoxificador el citocromo p450”, analizaron la cantidad de afectados con mielomeningocele (NTD) con una población control y observaron que todos los pacientes con NTD estaban comprendidos dentro de los grupos de alta y mediana susceptibilidad.

 

 

Con respecto al efecto carcinogénico de estos tóxicos, el médico sostuvo que no existen estadísticas “porque nunca tuvimos presupuesto provincial para el estudio de esos casos”. Sin embargo, afirmó que la incidencia de leucemia infantil es muy alta en la provincia de Misiones y “también le cabe un capítulo especial a las disrupciones endocrinas y el déficit inmunológico producido por estos agentes tóxicos, lo cual nos llevaría a una explicación más científica de la altísima incidencia de abortos (no documentados en la provincia) manifestados por las mujeres en edad gestacional entrevistadas así como la impotencia y esterilidad de los varones por falla en la impregnación testosteronica durante la gestación”.

 

 

Tabacaleros demandan a multinacionales que producen glifosato

 

 

 

Un grupo de 45 agricultores de las localidades de San Vicente y Colonia Alicia iniciaron en 2011 una demanda judicial contra las firmas Monsanto, Du Pont y Bayer, principales productoras de los agrotóxicos que utilizan para fumigar los cultivos en sus chacras. El juicio tiene como base el efecto nocivo del glifosato sobre embriones y su relación con los casos de malformaciones observados en los habitantes de estas poblaciones expuestas al pesticida.

 

En Estados Unidos, la demanda está a cargo del estudio norteamericano Bifferato Lic, integrado por los abogados Steven Phillips, Dave Strouss, Diane Paolicelli, Peter Kraus y Zach Haupt, quienes desembarcaron en Misiones el año pasado para corroborar los casos de discapacidad que según aseguran, guardan relación con el uso de agroquímicos. Por su parte, los letrados argentinos Esteban Mustapich y Alejandro Capilla desarrollan la misma tarea desde Buenos Aires, con visitas a Misiones. Los profesionales se apoyan en estudios científicos que manifiestan que la placenta humana ha demostrado ser permeable al glifosato.

 

 

 

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