Paradojas que brindan los números

Por Sebastián Tafuro (@tafurel)

Un análisis de los porcentajes de las últimas elecciones en la Ciudad. ¿Cómo influirán estos números en el escenario nacional?

 

 

Cualquier gestión de gobierno implica un desgaste, pese a los muchos aciertos que ésta pudo haber tenido. El caso de Mauricio Macri no es la excepción e incluso un ojo más o menos avizor distingue una gran cantidad de falencias que no se condicen con el inesperado respaldo que le han brindado las urnas.  Con el total de las mesas escrutadas, el referente del PRO se impuso con el 64% de los votos y obtuvo una diferencia de más de 28 puntos sobre el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Fernando Filmus, quien en este balotaje tuvo una peor performance que cuatro años atrás.

 

De los 25 puntos porcentuales que quedaban en juego – suponiendo que ambos candidatos mantendrían sus electores – Filmus debía sacar 23 para ser el próximo jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Una misión imposible de la que estuvo bastante lejos. Sacó poco menos de 8 y el resto fue para Mauricio Macri. Un llamado de atención para los límites de la construcción kirchnerista en la ciudad, aunque con algunas paradojas para explorar.

 

En 2007, Macri y Filmus tenían una masa de 30 puntos a disputarse en la segunda vuelta, de los cuales obtuvieron 15 cada uno. Es decir, se los repartieron en partes iguales y eso significó que el actual senador nacional mejoró en un 62,5% su actuación en la primera vuelta respecto a un bajísimo 28% en esta oportunidad (más allá de que partía de un piso más alto en esta última).  La batalla del kirchnerismo, en esa ocasión, se centró en llegar al balotaje y no tanto en la apuesta directa a gobernar, dado que el entonces jefe de Gobierno Jorge Telerman medía bastante bien, a diferencia del tercero en discordia de esta elección, Fernando “Pino” Solanas.

 

Por el lado de Macri, sus evoluciones respecto a las primeras vueltas en 2007 y 2011 son muy similares: 32% y 36% respectivamente. En consecuencia, el caso de Filmus es el que plantea una cierta complejidad en relación al escenario nacional. En 2007 saca menos que en 2011 en primera vuelta, pero levanta exponencialmente en segunda y tanto en términos absolutos como relativos sus números son mejores en aquella primera vez porteña. Sin embargo pocos meses después, en la elección que la consagra presidenta, Cristina Fernández de Kirchner obtiene tan sólo un 23% en la ciudad, un número que ni los cálculos más pesimistas del presente le asignan para el futuro inmediato.

 

Curiosidad entonces: el kirchnerismo porteño y nacional celebró la evolución de Filmus respecto a 2007 en la primera vuelta, pero creció poquito y nada para la segunda vuelta. Levantó su piso, pero el techo quedó (no tan) lejos. Cristina, sin embargo, puede dormir tranquila. Pese a la decepcionante segunda vuelta – recordemos que en 2007 la diferencia en las dos instancias fue exactamente la misma – y la asombrosa distancia macrista, esa pequeña elevación del suelo de votos del candidato local podría extrapolarse y constituirse en un número digno de celebrar para el escenario de reelección que sueña.