#NoMeGusta

Por Nicolás Varela (@nicolinov)

Los hashtags de esta semana dejaron mucho que desear. Pasiones religiosas, asesinatos virtuales de divas, y próceres resucitados fueron algunas de las consignas más populares en Twitter.

Antes de empezar, voy a confesarles algo que tenía guardado: No me gustan las redes sociales. O quizá, lo que no me gusta es la utilización que se les da a las mismas. O tal vez, como soy medio fulero, ni loco subo una foto mía para que millones de personas la vean. De lo que estoy seguro es que no son mi debilidad. Si democratizan el acceso a la información; si tienen un gran poder de influencia, si le da voz a los sin voz, etcétera, lo podemos dejar para otra discusión. Ahora, lo importante es mi confesión: no me gustan. Si se preguntan, muy perspicazmente: – Si no le cabe nada de estas cosas ¿qué hace escribiendo sobre Twitter?, les respondo que no es una red social, sino una plataforma social de comunicación, ¿cuál es la mayor diferencia? La primera se conforma, se genera y crece a través de relaciones, contactos y “amigos” que tienen intereses, parentescos o amistades en común, mientras que en la segunda, básicamente, se comparte con otros, sean conocidos o no, información y contenidos creados por el usuario o por terceros.

Hecha la aclaración, y luego de leer los hashtags generados durante la última semana, se me hace difícil encontrar algo interesante para analizar. Parece que luego de las elecciones, los twitteros, cansados de spots políticos, de deliberaciones existenciales hasta altas horas de la madrugada y de pensar dónde esconderán las joyas si gana Altamira en Octubre, se tomaron un descanso. Evitaron las discusiones profundas y con altura para darle lugar al denominado “web-boludeo”. Espero que no piensen que soy aburrido y que pretendo que siempre se generen Trending Topics interesantes, como por ejemplo #¿HabráYeguaParaSiempre? o #TNlaTenesAdentro, pero los de estos últimos días no estuvieron a la altura de las circunstancias.

#SiSanMartinViviera, causó furor y se extendió durante tres jornadas. Desde el día de conmemoración de su muerte y hasta hoy, hordas de pseudos Sargentos Cabrales, con su patriotismo a flor de piel, sacaron a relucir sus hipótesis sobre las cosas que el Padre de la Patria realizaría en la actualidad. Por ejemplo, @JuaniBlanco87, cree que el Libertador de América votaría por Altamira y que:

#SiSanMartinViviera estaría esperando que le paguen el 82% de la jubilación

También, la religiosidad encontró su hueco y con la etiqueta de #SiYoFueraJesus, cientos de cristianos se dedicaron a reformular el Sermón del Monte y a desparramar, como manda el undécimo mandamiento, Su amor por la red. Veamos un ejemplo de misericordia, paz y vida del twittero @gastongvr dice:

#siyofuerajesus convertiria piqueteros en gente productiva. sindicalistas en trabajadores. politicos en gente honesta.

Para finalizar, un comentario sobre la etiqueta #MurioSusana, en relación a la blonda conductora de televisión. Si bien, Twitter sirve para informar, no puede ser considerado como fuente. Esta vez, la resonancia que la falsa noticia tuvo en la plataforma no fue difundida por los medios convencionales de información. Pero hace un año, un caso como este sí tomó fuerza y se distribuyó por todos los medios; me refiero al caso de José Narosky (@josenarosky) y Pablo Sirven (@psirven), en el que el periodista difundió el deceso del escritor a través de Twitter por equivocación ya que el fallecido era su hermano, Adelino Narosky.

Así como Lázaro se levantó de entre los muertos, Sirven lo levantó a Narosky de la cama para hablar por teléfono y aclarar el malentendido. ¿Por qué no lo habrá hecho antes de escribir QEPD en el tweet? ¿Se habrá quedado sin crédito?