Tomada, también Schoklender


No sólo salpica a Hebe de Bonafini el escándaloso affaire Schoklender, sino que también provoca el enojo de trabajadores de sus empresas, a la vez que revela curiosos mecanismos de relación con el poder.

Desde hace semanas Pasart S.A., una imprenta cuya propiedad se atribuye a Sergio Schoklender, permanece cerrada y sus trabajadores en la calle. Uno de ellos, que pidió mantener reserva de su identidad como medio de protección, reveló a plazademayo.com que desde que comenzó el escándalo, los pagos con reparticiones estatales se frenaron, impidiendo el cobro de los salarios, que luego derivó en el virtual cierre de la compañía. La fuente también describió un inescrupuloso método de conseguir contratos con el Estado que involucraría al ministerio dirigido por Carlos Tomada, candidato a vicejefe de gobierno por el kirchnerismo.

En el ministerio las contrataciones se realizan luego de pedir presupuestos a diferentes empresas. El contrato sería firmado con quien ofreciera los mejores precios y posibilidades de trabajo. Lo interesante del caso de la cartera laboral es que, en varias oportunidades, el llamado a estas “licitaciones” se producía del modo más reservado. Más curioso aún es que, según la fuente damnificada, los presupuestos que se enviaban pertenecían todos a empresas de Schoklender que, de este modo, se aseguraba la contratación. “Participaban, además de Pasart, Habemus y Primera Impresión, que son empresas de Pablo Schoklender”, aseguró el ex empleado de Sergio.

¿Desconocía el ministro este irregular modo de obtener contratos con el Estado usado por Sergio Schoklender? Una duda más en un escandaloso caso que no deja de sembrar dudas.