Campañas en offside

Por Marina Dragonetti

¿Quiénes aportan dinero a las campañas? ¿Cuánto se gasta? ¿Cómo se utiliza la publicidad oficial para financiarlas? Partidos sin controles, la Justicia electoral mira para el costado.

 

 

 

Falta de transparencia en el manejo de fondos de campaña: quiénes son los donantes, cuánto dinero tienen los partidos para financiarse, respeto a las leyes electorales sobre plazos y formas de las campañas. En vista de las enormes deficiencias de nuestro sistema electoral y de las recurrentes irregularidades durante épocas electivas, Poder Ciudadano desarrolló dos proyectos para la rendición de cuentas de los partidos en épocas de campaña. “Dinero y política” que ofrece una base de datos sobre aportantes, recursos y gastos de agrupaciones políticas que participaron en las elecciones, basada en información de la Justicia electoral y los informes financieros de los partidos; y “Quien te banca”, una herramienta de acción ciudadana para poder asegurar un control de cómo llevan sus campañas en la vía pública los candidatos. Como explica Hernán Charosky, director ejecutivo de Poder Ciudadano, esta campaña tiene doble finalidad: “ ‘Quién te banca’ es una campaña de acción ciudadana para que la gente saque fotos y las ponga online a través de Twitter o Facebook, con la idea de tener un control de lo que efectivamente hacen los candidatos en la vía pública en todo el país. Esto, con la idea de tener una referencia de qué es lo que están haciendo los partidos políticos en las campañas, pero también por otro motivo: tanto a nivel nacional como en la provincia y en la ciudad de Buenos Aires, todos los candidatos empezaron a hacer campañas de posicionamiento antes del periodo de campaña fijado por las respectivas leyes.”

 

Adelantar la campaña, significa no solo la violación de la ley electoral, sino también una falta de control sobre los fondos utilizados durante ese periodo. Es así como de las cifras exhorbitantes que los partidos gastan en campaña, solo una parte aparece consignada en los informes financieros presentados en la Justicia electoral. Los candidatos del oficialismo hacen uso y abuso de este descuido, pero además, cuentan con recursos casi ilimitados para el proselitismo en cualquier momento y lugar, bajo el seguro disfraz de la publicidad oficial.

 

PDM: Uno de los casos más escandalosos del gasto en publicidad es el de Daniel Scioli, ¿pidieron informes sobre eso?

 

HCH: Eso es publicidad oficial. En el caso de Scioli, como en el de Macri o el Gobierno Nacional, paralelo a la inversión que hacen sus candidatos con invesrsión publicitaria de la campaña, tenemos el enorme gasto de publicidad oficial que se está haciendo, en donde la Ciudad, la Provincia de Buenos Aires y el Gobierno Nacional parecen estar compitiendo por ver quién gasta más plata.

 

PDM: Pero la utilización de la publicidad oficial frente a una elección inminente, califica como publicidad de campaña, sin embargo, la paga el Estado.

 

HCH: Exactamente, ese es el problema. Por eso para nosotros es fundamental controlar y por eso en nuestra camapaña con el material que manda la gente, y hacemos una auditoría de medios audiovisuales para ver cuánto están pautando Nación, Ciudad y Provincia.

 

PDM: La ley electoral estipula un máximo de gastos para las campañas. ¿Existen controles sobre cómo se excede este techo preestablecido?

 

HCH: En los papeles, teoricamente nadie lo excede. Ahora si alguien lo excediera en los papeles o en la realidad, el problema que tenemos es la justicia electoral que no se ocupa de aplicar las sanciones que corresponden. Además lo jueces electorales de primera instancia, que son los que tienen la función de aplicar e iniciar investigaciones cuando detectan posibles violaciones a la ley electoral, no lo hacen. Son jugadores de la política, lo vemos claramente en el caso de Servini de Cubría.

 

PDM: ¿No es su función como funcionaria investigar cuando ve en la calle los afiches, por ejemplo?

 

HCH:Y si no es de ella, es función del Fiscal electoral, que también es fiscal ante lo criminal, que es Jorge Di Lello. Uno puede discutir si un juez puede comenzar de oficio una investigación como esa, pero sin duda, un fiscal tiene que hacerlo.

 

PDM: ¿Se puede establecer un promedio de la cantidad de dinero que se gasta por encima de lo fijado por la ley electoral?

 

HCH: Establecer qué cantidad de dinero se excede es difícil contrastarlo con los informes. Lo que se puede hacer son algunas aproximaciones. Por un lado, nuestra base de datos te permite ver cuánto recibió cada partido en concepto de campaña y por otro lado, podés ver cuáles son los gastos que ellos blanquean haber hecho, en los informes que presentan, o si nos empiezan a contestar en las informaciones que pedimos nosotros. Lo que estamos pidiendo es que además de la información que de todas formas tienen que incluir en su informe financiero, nos la vayan enviando en tiempo real para que los ciudadanos puedan decidir si les gusta o no un candidato que recibe dinero de tal o cual persona.

 

PDM: ¿En los últimos ocho años se resgistró un aumento en publicidad oficial?

 

HCH: Sí, clarísimamente. Nosotros llevamos una base de datos en donde se puede registrar el incremento de los gastos del Gobierno Nacional y de Ciudad, en las planillas de la Jefatura de Gobierno y podés ver el incremento brutal de los gastos, que también tuvo Ciudad, pero en una escala muy distinta. Eso sin contar Fútbol para todos. Contando Fútbol para todos, nosotros el año pasado habíamos calculado que estábamos arriba de los 1200 millones de pesos de gastos en publicidad oficial.

 

PDM: Durante el año 2009, se quitaron millonarias sumas de dinero de otros Programas -como el de saneamiento para la Cuenca Matanza Riachuelo-, para ser destinados a publicidad oficial, ¿no hay límites para esta utilización del presupuesto?

 

HCH: Como poder hacer, se puede, visto las facultades de las que goza la Jefatura de Gabinete para redistribuir presupuesto, en todo caso, tiene que haber una censura política a este tipo de cosas. Estas cosas tienen que tener difusión, transparencia y el elector en años como este tiene que decidir si quiere votar o no a funcionarios que llevan presupuestos de metas sustantivas, como ha de ser lo del Riachuelo o temas medioambientales, o educativos, a publicidad.

 

PDM: Durante épocas electivas, el Congreso no funciona regularmente ¿eso no es un gasto indirecto de campaña que estamos pagando desde el Estado?

 

HCH: Efectivamente y no hay muy buenas razones para explicar por qué eso es así, porque el hecho de que estén en un año de campaña, no quiere decir que los diputados y senadores estén todo el tiempo en campaña, ni que el presupuesto público destinado al funcionamiento del Congreso, se destine a financiar la campaña.

 

PDM: ¿Conocés algún país que funcione así?

 

HCH: No te puedo decir que no sea así, lo que sí te puedo decir de otras organizaciones que trabajan sobre los mismos temas en Latinoamérica es que los años de campaña son flojos legislativamente en todos los países de la región.

 

Notas relacionadas: Privatización de la política (primera parte) ; Tomada, también Schoklender

 

Comments

  1. Marcelo Mariani says:

    ¿Se puede establecer un promedio de la cantidad de dinero que se gasta por encima de lo fijado por la ley electoral? Sí, se puede, el resultado de ese promedio es MUCHO, pero es comprensible la Coca-Cola, los muñecos de las Tortugas Ninjas, la Play, para ser vendidos deben ser publicitados, y los candidatos de los partidos-corporaciones mayoritarios no son más q meros artículos a la venta, ¿q diferencia hay entre Filmus, Macri o un LCD de 32″? Fácil! el LCD sirve para algo y no roba. Tipo en Z de ¿Costa Gavras?, podríamos preguntarnos cuántos pibes comerían con un minuto de publicidad política, o cúanto trabajo genuino se podría generar y demás boludeces ke no importan porque frente a la lucha anti-imperialista las carencias de la gente son menudencias.

    Posdata: ¿QUÉ BUSCA GENDARMERÍA EN MI AUTO? Hoy esquive dos retenes me siento cómo Mate Cocido o Isidro Velázquez. Sospecho que quieren las mandarinas que llevo para morfar en el laburo ¡Nunca las tendrán! ¡LAS MANDARINAS SON MÍAS!