Santa Cruz, el conflictivo pago chico de los K

Por Adalberto Trotta

La provincia patagónica desde donde la familia Kirchner llegó al poder no cesa de generar conflictos que repercuten en la agenda de la Casa Rosada. Desde la muerte del policía Sayago, hace cinco años, hasta el conflicto docente que ya cumple seis meses y no se resuelve.

¿Qué tendrá Santa Cruz, además del apellido Kirchner, para ser tan áspera? ¿Fue siempre así? ¿Serán las inclemencias climáticas, el frío, el viento, la nada de su territorio o la “Patagonia trágica” de un siglo atrás, cuando los trabajadores rurales se levantaron contra el poder y tuvieron su sangrienta represalia? Faltan pocas semanas para cumplir la mitad del año 2011 en la cuenta del “Buen Señor” gregoriano y los maestros santacruceños todavía reclaman, sin resultado hasta el momento, por el aumento salarial que les ayude a recuperar lo perdido con la inflación del año pasado. En ese lapso, los petroleros pararon por tres semanas el 95% de la producción de la provincia y un piquete de desocupados también logró bloquear los accesos a los yacimientos. Incluso, una patota de la UOCRA hizo horas extra pegándole a los maestros en medio de su protesta. Igual, los docentes siguen: están por cumplir seis meses de derrota salarial, de los cuales los dos últimos  han sido de protesta y frío en los piquetes. ¿Son tercos y combativos? ¿O hay contaminación política en un año electoral? Para sumar al problema, la Gendarmería se desplazó a la zona de las Heras y amenaza levantar los piquetes de maestros y petroleros.

Todo se mezcla en la provincia del omnipresente Néstor Kirchner, hoy encarnado en su viuda platense, la presidenta Cristina Fernández, que vuela a Santa Cruz cada fin de semana que lo permiten su agenda, el clima y su salud. Los maestros siguen de paro y cortan los accesos al principal yacimiento petrolífero de la cuenca norte de la provincia, Los Perales, 80 kilómetros al noroeste de la localidad de Las Heras, a mitad de camino entre la Cordillera y el mar, donde otros petroleros de las empresas Boland y Oleo Sur –contratistas de YPF- mantienen sus propias protestas . Los docentes también cortaron el cruce a Chile, antes del estrecho de Magallanes, y tuvieron cruces con fornidos camioneros que volvían en combis y querían cruzar por mar a Tierra del Fuego tras el acto por el Día del Trabajador en la ciudad de Buenos Aires.

¿Qué hacen los maestros cortando los accesos a un yacimiento petrolífero? Nada más que ruido para amplificar su reclamo de un aumento salarial del 50% negado por el gobernador Daniel Peralta, que ofreció la mitad. Un 50% suena a demasiado en Buenos Aires, donde la CGT y el Gobierno acordaron una pauta salarial del 24%. Pero, ¿es realmente exagerado pedir un 50% en la Patagonia, donde un alquiler de un dos ambientes no baja de 2.000 pesos por mes?

En medio de esa pulseada los chicos siguen sin clases y otros gremios, lejos de la Patagonia, han sabido negociar acuerdos mejores al oficial, por cierto. La adhesión al paro docente en Santa Cruz no es tan significativa como otras veces y ronda menos del 70%, según fuentes políticas provinciales. Ello fortalece a Peralta, desde cuyo Gobierno dicen que el porcentaje de huelguistas es aún inferior. Los alumnos secundarios también salieron a protestar por la falta de clases y hasta tomaron varias escuelas. Los maestros ratificaron esta semana la huelga. Les aplicaron una multa de 700 mil pesos por desobedecer la conciliación obligatoria provincial pero ellos apelarán la medida. En paralelo gestionan la intervención de la Nación a través de CTERA, el gremio del más afín al kirchnerismo Hugo Yaski.

LA HUELGA PETROLERA

Los petroleros auténticos que desbancaron a la cúpula del sindicato se pusieron firmes durante casi un mes. En realidad ellos no cortaban las rutas sino que acampaban a sus costados y controlaban el acceso a las válvulas del oleoducto que baja el petróleo desde Las Heras hasta Caleta Olivia, donde descargan su producción los yacimientos que proveen el 95% del crudo de la Provincia.

Con el apoyo de los Gobiernos nacional y provincial, el Sindicato del Petróleo y el Gas Privado de Santa Cruz logró no sólo el apartamiento de los dirigentes a los que consideraban “entreguistas” sino un aumento salarial superior al acordado por los líderes desplazados pero que todavía no se habría efectivizado en su totalidad. El mismo día que se retiraban de la protesta, tras el acuerdo, un muy joven, pequeño y dudoso grupo de desocupados, presuntamente apoyados por los jerarcas desbancados del sindicato encabezado por Héctor “Chaco” Segovia, cortaron la ruta hacia Las Heras y ayudaron a complicar el funcionamiento de las petroleras. Luego se sumaron los maestros. Si a los petroleros les había salido bien, ¿por qué no a ellos, los más presentables docentes?

Peralta había ido a tomar mate con los huelguistas a los piquetes petroleros. Los maestros se quejan de no recibir el mismo trato. Es más, cuando empezaron su huelga –originalmente por tres días- repartían volantes en la ruta que conduce a la localidad de 28 de noviembre, cerca de Río Turbio, y fueron brutalmente atacados por gente vinculada a la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), un sindicato alineado con el kirchnerismo.

Peralta, que ese mediodía tenía un acto en esa misma localidad, se despegó inmediatamente de los incidentes, aunque la oposición lo acusa de usar a la UOCRA como fuerza de choque. La diputada nacional por el radicalismo santacruceño Elsa Alvarez cree que Peralta no hizo más que replicar lo que a nivel nacional sucedió, por ejemplo, con el homicidio del militante Mariano Ferreyra a manos de una patota ferroviaria en octubre pasado. Esto es, la “tercerización” desde el Estado de la represión a la protesta social. Y sucedió lo previsible: los maestros transformaron la huelga de tres días en otra, por “tiempo indeterminado”, que aún persiste. Van 30 días sin clases. En 2007 fueron 44.

NAFTA, REPROCHES Y CANDIDATURAS

Desde la cuenca norte de la provincia de Santa Cruz se abastece menos del 20% del petróleo que usan las refinerías. Pero a raíz del prolongado bloqueo a los yacimientos de la zona norte de la Provincia hubo, y todavía hay, temores por el abastecimiento de nafta en las grandes ciudades. Este humilde escriba fue testigo de impecables operativos del Automóvil Club Argentino (ACA) ante este problema, que le hicieron cargar nafta más rápido que de costumbre cuando se suponía que escaseaba el combustible. Claro que ayudaron también  protestas en otros puntos del país por parte de los “estacioneros”, los “jerárquicos” y hasta los infaltables camioneros de Moyano frente a las destilerías de la gran urbe porteña. También se sumaron en Santa Cruz los vigiladores de los pozos petroleros, los trabajadores municipales de Caleta Olivia y los empleados de los hospitales provinciales, entre otros gremios.

La propia Presidenta viene de quejarse de los reclamos sindicales. Todos leyeron en esa frase de Cristina –dicha en la Casa Rosada, a propósito de un acto por un nuevo yacimiento descubierto justamente en estas semanas por YPF en Neuquén- una crítica hacia la CGT y su jefe máximo, Hugo Moyano. Pero ¿nadie pensó en el pago chico que acababa de visitar ella como lo hace cada fin de semana? Santa Cruz estaba acuciada esos días, como lo está aún hoy, por las medidas de fuerza contra la industria petrolera, que le representó a Peralta la pérdida de más de 60 millones de pesos en regalías petroleras no generadas tras 40 días de paro.
“Preferiría que en lugar de apoyarme tanto pidiéndome para que sea Presidenta me apoyen de una manera más contundente, tratando de que las cosas puedan solucionarse sin necesidad de presiones, sin amenazas o de hechos que creen demasiada conflictividad”, dijo Cristina. Pudo haber estado dirigido a Moyano pero el sayo también le cabe perfectamente a los gremios de la provincia y al propio Peralta, a quien le corresponde sin duda una gran cuota de responsabilidad por la falta de resolución en el conflicto docente.

UN GOBERNADOR ADOPTIVO

Para Peralta Santa Cruz también es su provincia adoptiva: al igual que Cristina, nació en suelo bonaerense. Ex diputado K surgido del sindicato bancario y del polémico Banco de Santa Cruz, Peralta es resistido por el “paladar negro” kirchnerista, que preferiría el apellido Kirchner en las boletas de octubre a través de la hermana Alicia, ministra de Desarrollo Social, como candidata a gobernadora. Con la privatización del Banco de Santa Cruz –hoy en manos de la familia Eskenazi, la misma que se metió en la ex YPF, principal petrolera de la zona- el entonces gobernador Kirchner licuó los préstamos incobrables de varios amigos ahora ricos con la ayuda de Peralta y del ahora exitoso empresario Lázaro Báez, gerente del banco por aquella época y metido también ahora en la industria petrolera y otros negocios rentables para los amigos del poder. Pese a ello, el apellido Kirchner –y la gestión nacional del fallecido ex presidente- suman unos cuantos puntos en las encuestas manejadas por la oposición de cara a la elección de octubre.

Cuatro años atrás, también año electoral, se dio una situación parecida con los tercos maestros santacruceños, un heterogéneo grupo liderado por radicales pero que también integran peronistas y partidos de izquierda. Lograron el aumento tras tres meses de huelga y mucho candombe. Instalaron una carpa frente a la Gobernación -como hicieron ahora-, sumaron la adhesión de otros gremios –como relativamente también consiguieron ahora- y forzaron, directa o indirectamente, la renuncia del por entonces vicegobernador en ejercicio de la Gobernación, Carlos Sancho, extremo hasta al que ahora no se llegó. Aquella vez fue Kirchner el que decidió reprimir una protesta de los trabajadores municipales de Río Gallegos para acelerar la caída de Sancho y buscarle una salida al conflicto.

El “bombero” Peralta era diputado provincial cuando fue designado por la Legislatura para hacerse cargo del Ejecutivo hasta el fin del mandato de Sancho, quien a su vez había sucedido al renunciante gobernador Sergio Acevedo, que se fue del cargo disconforme con negocios K y no –como ciertas usinas difundieron entonces–  por la muerte del policía Jorge Sayago, ocurrida justamente en medio de una huelga petrolera, cinco años atrás. En ese 2007 Peralta estaba en uso de licencia como diputado –al frente del yacimiento carbonífero de Río Turbio- cuando volvió a su banca, lo pusieron al frente del Legislativo y pasó a ser así gobernador provisorio. Cinco meses después logró cómodamente ser electo gobernador y hasta Cristina Fernández de Kirchner se dio el gusto de obtener los más altos márgenes de aprobación a su candidatura presidencial en la provincia de su esposo.

¿Pasará lo mismo en este 2011 electoral? Difícil saberlo. En 2009, cuando Kirchner fue derrotado en la provincia de Buenos Aires por el empresario Francisco de Narváez, hubo una réplica a nivel provincial. Otro hombre de negocios, el supermercadista Eduardo Costa, venció sin miramientos a los candidatos de Kirchner en su propio terruño para convertirse en diputado nacional de luego pálida actuación, por cierto, en el Congreso Nacional. Costa ahora se postulará a gobernador por la UCR. Esta semana, los camioneros de Moyano le cortaron los ingresos a los centros de distribución de sus Hipertehuelche (supermercados de materiales de la construcción) y hasta lo escarcharon frente a su propia casa de Río Gallegos. La denuncia de lo ocurrido en la capital provincial descansa cómodamente y sin apuro en el despacho de la jueza Valeria López Lestón, prima segunda de Kirchner e hija de su mentor político, el tío segundo Manuel.

 

 

 

 

EL CAMBALACHE SINDICAL, EN LA PROVINCIA
Postales argentinas, sindicales y kirchneristas.  Los trabajadores rurales a los que hoy representa el duhaldista Gerónimo Venegas fueron las víctimas de la Patagonia Trágica liderada por los anarquistas de 1920 y reprimidos por los estancieros y sus socios del poder central. El propio Néstor Kirchner supo hacer de “extra” en la película filmada por ese tema en 1974 en su provincia por Héctor Olivera, “La Patagonia Rebelde”, con guión de Osvaldo Bayer.
Luego, ya Presidente, Kirchner se asoció con el antes duhaldista y después “rodríguezsaaista” Hugo Moyano, a quien ahora Cristina parece quitarle el apoyo. Gerardo Martínez, ex aliado de Menem, aparece ahora como el favorito del kirchnerismo para desbancar a Moyano de ese trono. Martínez encabeza a nivel nacional la UOCRA, el sindicato de la construcción, que intervino la seccional Santa Cruz tras la paliza que una patota de este gremio propinó a los docentes en Caleta Olivia. Sin embargo, la agresión a los docentes no generó sanción alguna por parte de la Justicia penal de la provincia del omnipresente Kirchner. También está intervenida hace años la seccional santacruceña de los camioneros por la federación nacional de sindicatos de ese ramo, liderada por el ocupante de trono máximo en el sindicalismo nacional, Hugo Moyano, secretario general de la CGT.
Martínez es mencionado como supuesto favorito del kirchnerismo para desbancar a Hugo Moyano, en caso de que éste quede demasiado complicado en la Justicia, con o sin la ayuda o complicidad del Gobierno. En los tribunales porteños de la Avenida Comodoro Py 2002 se asegura que el mes de junio puede ser clave en ese sentido. ¿Moyano procesado e indagado por la mafia de los medicamentos? ¿También habrá malas nuevas para el duhaldista Venegas? Por lo pronto, la Cámara Federal porteña confirmó esta semana el procesamiento del proveedor de remedios de la obra social de los camioneros, Marcos Hendler. Y Moyano, rápido, contrató a uno de los abogados penalistas más caros de la Capital para que le evalúe las causas que pueden complicarlo.