Diario de Cannes

Por Nicole Feinsonh

El festival trae lo  mejor y lo peor de la civilización: enterate día por día

Antesalas

Woody Allen quizo mantener un secreto absoluto en torno a su película, de tal modo que tanto los privilegiados del festival de Cannes como los plebeyos espectadores de los cines locales descubrirán al mismo tiempo Medianoche en París. En realidad el público urbi et orbi– léase adentro de la gran sala Lumiere y afuera de ella- retenía su aliento no por la posible y probable calidad del film, sino por la hipotética presencia de una de las protagonistas, Carla Bruni, legítima esposa  del presidente Sarkozy. La presencia de la excelente Martina Gusman, miembro del jurado, pasó bastante inadvertida.

De perlas y malos tragos

Una pleyada de celebridades subiendo los 60 escalones escarlatas y el fresco delirio del genial Woody Allen: el festival de Cannes había empezado bien.
Luego, el espeluznante Tenemos que hablar de Kevin, en la que la británica Lynne Ramsay culpa a Tilda Swinton regalándole un hijo diabólico.
En el segundo acto del festival, hizo aparición la escabrosa Bella Durmiente de Julia Leigh. Al término de la presentación fue una sola voz la que se animó a proferir “¡escandaloso!”, aunque seguramente todos pensaban lo mismo -incluidos los que se pusieron de pie para aplaudir a la directora y la actriz principal, presentes en la sala.
La jornada se salvó gracias a la sección “Un certain regard”: allí Gus Van Sant mostró en Restless a dos adolescentes ayudándose con su amor a aceptar, él su dramática pérdida y ella su ineludible final.

La negra Sosa en Cannes

En el espacio musical que se suele dar minutos antes de iniciarse un nuevo capítulo del Festival, resonó la voz de Mercedes Sosa. Sin embargo, la música de la tucumana nada tenía que ver con la temática de la película. Polisse – frecuente error de ortografia infantil- muestra el trabajo de una brigada de policía dedicada a la protección de menores. Es una todopoderosa intromisión en la vida privada y profesional de los policías, organizada como un documental, que se ve jerarquizada por la notable Karin Viard. Polisse hace muy valientes denuncias y muestra héroes muy humanos y frágiles. El film de la joven y narcisista Maiwenn tuvo una entusiasta reacción por parte del público.

La voz de la negra Sosa vuelve a aparecer en Habemus Papam del italiano Nanni Moretti. Director y actor, Moretti es el psicoanalista contratado para convencer al nuevo Papa de asumir su función. El gran logro del profesional es enseñarles a los cardenales a jugar al volley y hacerlos bailar al compas de Todo cambia.

 

Clásicos restaurados

El festival ofrece versiones restauradas de películas clásicas e invita a directores veteranos; así fue presentada El Conformista. Bernardo Bertolucci, que llegó en silla de ruedas, preguntó en su conferencia de prensa si no lo podían restaurar a él…

 

Piratas y más

Veloces como tiburones, las hermosas y malvadas sirenas atacan a los pobres piratas; es realmente impresionante. Es la escena más espectacular de este nuevo capítulo de Piratas del  Caribe – o así lo espero, porque me dormí antes del final.

Nota al pie de página fue una inclusión poco feliz en la competencia oficial. Película inteligente, intelectual y auténticamente representativa de la sociedad israelí, tiene como contexto a la Universidad Hebrea de Jerusalén, en donde compiten padre y hijo, ambos académicos estudiosos del Talmud.

 

Historias taquilleras

Los hermanos Dardenne, directores de Chico de la bici, son belgas, como la magnífica Cecile de France que hace de hada madrina del chico abandonado. Algunas escenas parecen haber sido dictadas por Charles Dickens, pero la reparación concisa y auténtica del final, que significa la regeneración del chico, y un Beethoven sabiamente dosificado, se conjugan para hacer una bella película.
Pero en realidad, la historia más taquillera no se terminó de escribir aún: DSK, el presidente del FMI, ¿quiso meter a la camarera del Sofitel en su cama o le hicieron la cama a él?

 

Mucho ruido…

El Árbol de la vida, del norteamericano Terrence Malick, es mítica, grandilocuente y apocalíptica, pero sobre todo larga. Incluye entre otras cosas el Big Bang, la muerte de los dinosaurios y lo que podría ser una colonoscopia. Brad Pitt interpreta a un hombre frustrado y padre violento -cero glamour- y Sean Penn (esperado en otra película en competición) esta desaprovechado.

 

Gardel hace lo suyo

A juzgar por las notas otorgadas al Árbol de la vida por muchos críticos, éstos no han sido insensibles a la belleza de Angelina Jolie, quien, en un impactante vestido color cacao acompañaba a su marido a la presentación del film. La buena gente que puebla Le Havre, película en francés del finlandés Aki Kaurismaki, se expresa de manera anormalmente correcta y lenta: este recurso enfatiza el carácter teatral de este cuento cuyo héroe es un escritor devenido en lustrabotas por amor a la humanidad. Una de las muchas gemas de la película: Cuesta abajo, interpretado por Carlos Gardel.

 

Sarkozy ¿El Bogart francés?

La Conquista, de Xavier Durringer, muestra la ascensión de Nicolás Sarkozy a la presidencia; momento que su mujer Cecilia elige para dejarlo. El presidente sale indemne de esa película que subraya su energía y su sentido de la réplica. “Nicolas Sarkozy -que no verá el film- sería un buen actor, tipo Bogart” observo Woody Allen.

Cannes y Kahn: todos los días kilos de literatura especializada en cine se distribuyen gratuitamente en Cannes, pero, aguardando el ingreso a la sala de proyección, los espectadores leen la prensa, pendientes de la situación de Dominique Strauss Kahn.

 

Lars Von Trier recargado

El tema del fin del mundo, la música de Wagner, que el danés Lars Von Trier pone en Melancholia son ciertamente elementos muy poderosos; su defensa de la estética nazi y sus declaraciones de “fastidio” hacia los judíos son abyectas.

 

Almodovar no decepciona

Los seguidores de Almodovar no se verán decepcionados por La piel que habito, bien condimentada con sangre, sexo, transgénesis y transexualidad, que cuenta con engranajes bien aceitados y un doctor -Antonio Banderas- de mirada abrasadora. Además Melanie le permitió subir solo los 60 escalones.

El drama del japonés Takashi Miike, Hara-Kiri, Muerte de un Samurai, nos zambulle en el siglo XVII, entre Samurais perdedores y vencedores, los códigos de honor, las pautas culturales, el amor filial, la pobreza.  Aligerada de algunas escenas excesivamente largas, la película hubiese impactado.

 

Dos para destacar

Pelo batido, ojos pintados y boca carmesí, Sean Penn interpreta a Cheyenne, una acaudalada ex-estrella de rock con pinta del Joven Manos de Tijeras. A pesar de estar levemente descerebrado por la heroína, este niño de 50 años logra, en el road movie iniciático del italiano Paolo Sorrentino, This must be the place, entender a su padre y vengarlo. La tesitura del discurso del delirante Cheyenne trae a la memoria la “Canción de amor de J. Alfred Prufrock”, de T.S. Eliot.

Quienes aman a Tarantino van a adorar Drive, película rebosante de suspenso del danés Nicolas Winding Refn. El actor Ryan Gosling interpreta un habilísimo piloto -que a veces hace de chofer para los gangsters, duele decirlo- , que también es doble de riesgo en Hollywood y  justiciero por la fuerza de las causas. Sí, él es algo violento, sobre todo cuando tiene un martillo; ¡pero despierta tanta ternura!

 

Los premiados

“Hermoso, ¡pesa!” dijo el argentino Pablo Giorgelli al recibir de las manos de Marisa Paredes la Camera d’Or, que recompensa a la mejor opera prima, por su film Las Acacias. El dedico su premio a su familia, sus amigos, a la suerte, y a sus “increíbles, maravillosos actores”. “Los actores son siempre maravillosos”, agrego la actriz de Almodovar.

Robert de Niro, presidente del jurado, quiso hacer gala de su francés, y al querer agradecer a sus compañeros, agradeció a sus “champiñones” (compagnons- champignons, por ahí lo hizo a propósito).

Maiwenn lloriqueó durante media hora al recibir el premio del Jurado por Polisse. Premio de interpretación femenina para Kristen Dunst, en Melancholia, del non grato Von Trier. Jean Dujardin recibió el premio de interpretación masculina, muy bien, pero el Jack Russel merecía también alguna mención por hacerle compañía al francés en El Artista.

La israelí Nota al pie de página se llevó el galardón al mejor guión: chapeau para la película y para el jurado.

Mejor dirección por Drive: el director  Nicolas Winding Refn y su actor Ryan Gosling fueron ovacionados. El Niño de la bici , de los hermanos Dardenne -galardonados 3 veces en estos últimos años- compartieron El Gran Prix con Érase una vez en Anatolia, película larga del turco Nuri Bilge Ceylan. La Palma de Oro la recibió El Árbol de la vida, en el cual Terrence Malick invirtió ocho años de trabajo.

Le Havre merecía un reconocimiento.