Canadá no es tan buen tipo

El libro Noir Canada: un caso de censura en Quebec y Ontario

Las empresas mineras Barrick Gold y Banro Corp. siguen juicios por 11 millones de dólares a los autores y su editorial.

 

El libro Noir Canada. Pillage, corruption et criminalité en Afrique* (Negro Canada. Saqueo, corrupción y criminalidad en África) de Alain Deneault, Delphine Abadie y William Sacher, fue publicado en Quebec en abril de 2008. Los autores recopilaron y analizaron cientos de documentos e informes publicados por organizaciones y autores de reconocido prestigio, reportando casos de abusos por parte de empresas canadienses en África, en particular del sector minero.

Desde abril de 2008, tanto los autores como su editorial Ecosociété son víctimas de dos juicios por difamación.  En la provincia de Quebec son acusados por la Barrick Gold, el primer productor mundial de oro, y en la provincia de Ontario por la Banro Corp, por un total de 11 millones de dólares.

Noir Canada: “un libro necesario”

Las denuncias sobre los abusos cometidos por empresas canadienses en África y recogidas en el libro Noir Canada son de suma gravedad: destrucción ambiental, envenenamiento de poblaciones enteras, corrupción, mafias económicas, expropiación brutal, financiamiento a señores de la guerra. Estos alegatos provienen de numerosas fuentes independientes, tales como informes de la ONU, documentos oficiales emitidos por  distintos gobiernos, informes de ONGs reconocidas internacionalmente, artículos de prensa nacional e internacional, libros, documentales, investigadores académicos y africanistas de prestigio.  Sería absurdo acusar a todas estas fuentes de conspiración contra el establishment canadiense.

Noir Canada cuestiona la reputación de “buen tipo”, que tiene el Canadá dentro y fuera de sus fronteras, una reputación de país respetuoso del ambiente y de los derechos humanos. Los autores revelan que cientos de empresas, cuyo capital no siempre es Canadiense, encuentran en Canadá una plataforma perfecta para saquear riquezas naturales en todo el planeta.

En primer lugar, la ausencia de rendición de cuentas, ha llevado a una impunidad de hecho tal, que aparentemente las empresas registradas en Canadá pueden cometer cualquier tipo de abuso en aras de maximizar sus ganancias;  éstas nunca serán importunadas por la jurisdicción canadiense, ni en Canadá.

Así mismo, el Gobierno Canadiense confiere un apoyo multiforme a su industria a través de significativas exenciones fiscales, préstamos, garantías de financiamiento, apoyo diplomático y logístico clave en el extranjero;

Todo esto hace del Canadá un paraíso judicial y financiero para las empresas del sector extractivo.  Explica por qué la Bolsa de Valores de Toronto (TMX), la cual favorece la especulación, se ha vuelto la capital mundial de la inversión minera, pues acoge alrededor del 60% de las empresas mineras del mundo.

Durante los últimos 15 años, en África, América Latina y otros continentes, miles de voces se han levantado contra empresas del sector extractivo que aprovechan de la plataforma ideal que ofrece Canadá, para pilotar sus proyectos al extranjero. Durante este período, Canadá ha exportado a otros continentes su depredadora experiencia y conocimiento, construidos sobre décadas de explotación obrera, destrucción ambiental, expropiación de tierras, y genocidio de los pueblos indígenas.

 

Los autores y la editorial luchan contra dos SLAPP


El 29 de abril de 2008, el primer productor mundial de oro, la minera canadiense Barrick Gold, planteó un juicio por un total de 6 millones de dólares por daños y perjuicios contra los tres autores de Noir Canada y la editorial Écosociété ante la Corte Superior provincial de Quebec.

La Barrick pretende que el contenido del libro es difamatorio y afectó su reputación. Según la transnacional, los argumentos esgrimidos por las fuentes citadas en el libro, son falsos. La empresa también acusa a los autores de organizar una campaña mediática internacional para manchar su buen nombre.

Dos meses más tarde, el 10 de junio de 2008, otra empresa canadiense, la Banro Corp. -propietaria de proyectos de exploración minera en el Congo, donde una guerra civil desangra a la población desde hace 15 años-, acusó ante la Corte de Ontario a los autores y la editorial, por 5 millones de dólares. Cabe mencionar que en esta provincia canadiense, rige el “Common law”, un sistema de ley completamente distinto al “Code civil” de la Provincia de Québec; adicionalmente, Ontario es una provincia anglófona a diferencia de Québec, en donde la mayoría de la población es francófona. Todo ello implica costos exorbitantes para los acusados en términos de abogados, peritos, traducciones, movilización, etc.

Según numerosos expertos jurídicos, las acciones emprendidas por las dos empresas en contra de los autores y su editorial no pueden ser calificadas de otra cosa que un “SLAPP”,  por sus siglas en inglés: Strategic lawsuit against public participation. En español quiere decir juicio estratégico contra la participación pública.  Los SLAPP toman generalmente forma de juicios civiles contra un individuo o una organización que expresa su opinión sobre una temática pública.  En general, el denunciante usa como primera estrategia la amenaza de entablar un juicio con una demanda por cantidades exorbitantes para intimidar al acusado. Si la amenaza no tiene efecto, el acusador recurrirá efectivamente al juicio. Es así como un problema de interés público se transforma en un litigio privado.

El SLAPP es una forma moderna de censura. Su éxito radica no solo en ganar el juicio ante una Corte, sino que a lo largo de todo el proceso se logra intimidar al acusado y llevarlo a una situación financiera crítica que lo fuerza a callarse. El acusado se verá obligado a utilizar todos sus recursos (energía, tiempo, dinero) para su defensa legal, obstaculizando su capacidad de promover la causa por la cual comenzó su lucha.

Este tipo de litigios representa una amenaza grave para la libertad de expresión de académicos, periodistas y autores en Canadá. La lucha de los tres autores, Alain Deneault, Delphine Abadie y William Sacher y la de su editorial Ecosociété, se une a la de las comunidades afectadas por la explotación minera en todo el mundo. Las mismas empresas que usan la ley para legitimar la expropiación de las tierras o para criminalizar la oposición a los proyectos mineros, ahora usan juicios y procesos legales en Canadá para amordazar a las voces que se atreven a denunciarlos.

 

Un toque de Kafka


Varios hechos absurdos revelan el abuso de los procedimientos emprendidos por las dos empresas. Los acusados experimentan día a día su peso abrumador.

Como parte del proceso previo al juicio, los autores y los representantes de la editorial, fueron obligados a divulgar documentos personales, como correspondencia, conversaciones personales, nombres de personas cercanas que nada tienen que ver con este proceso, entre otros. Adicionalmente tuvieron que preparar una voluminosa defensa para probar su inocencia, su credibilidad como autores y la buena fe de sus investigaciones. En enero del 2009, Barrick depositó un nuevo juicio modificado, lo que significó realizar una nueva defensa.

Durante el otoño del 2008, los acusados pasaron un total de 20 días de interrogatorios fuera de la Corte, conducidos por los abogados de Barrick Gold, es decir sin la presencia de un Juez, ni de otros testigos que no fueran su abogado defensor o los otros acusados.

En marzo de 2009, Barrick obtuvo de la Corte Superior de Quebec autorización para interrogar a una documentalista, amiga personal de uno de los autores, por el solo hecho de haber filmado una de sus conferencias.

En el transcurso del año 2010, se decidió que el juicio empezaría en Septiembre del 2011. Barrick obtuvo de la Corte Superior la posibilidad de realizar 40 días de audiencia en un juicio que promete ser maratónico.

En cuanto al juicio de Banro en Ontario, los acusados pidieron transferirle a la provincia de Quebec aduciendo que ya existe otro juicio de la misma índole en esta provincia y que los autores y la editorial son francófonos. Pese a todos estos argumentos, en febrero del 2009 la corte de Ontario se declaró competente para tratar el caso, pidiendo alrededor de 25.000 dólares para gastos judiciales. Los acusados apelaron la decisión, pero ésta fue confirmada por la Corte de Toronto el 4 de junio de 2010. Los acusados prevén llevar el caso en la Corte Suprema de Canadá.

¿Qué tipo de persona tiene el tiempo y la energía de enfrentar estos procedimientos Kafkianos?

Cada uno de éstos requiere más tiempo, energía y dinero de parte de los acusados y en consecuencia cada objeción a las aplicaciones de estos procedimientos se vuelve en su contra. Esta situación evidencia la enorme diferencia de acceso a la justicia que existe entre las empresas multimillonarias y los ciudadanos, en un país que se hace llamar del primer mundo como es Canadá. Se trata claramente de la ley de los más ricos. Hasta el día de hoy, los autores han podido defenderse gracias a la generosidad de sus abogados que los defienden sin remuneración.

 

En Quebec: una ley alentadora


El problema más grande de la ley actual en Canada es el peso que tiene el “derecho a la reputación” sobre el derecho a la libertad de expresión. Pierre Trudel, profesor de leyes de la Universidad de Montreal en Quebec, declaró que el derecho a la reputación es una “vaca sagrada” en las jurisdicciones canadienses. La predominancia de este derecho está llevando a la censura y la auto-censura, además del efecto “refrigerante” que tienen este tipo de juicios sobre otros autores que tuvieren la intención de publicar obras sobre las actividades de grupos de interés poderosos.

En la provincia de Quebec, gracias a la fuerte movilización de la sociedad civil en la cual el caso de Noir Canada tuvo un peso considerable, una nueva ley contra los SLAPPs fue aprobada el 3 de junio de 2009 por el parlamento de Quebec. Dicho proyecto posibilita a los acusados el declarar a un juicio como abusivo. En diciembre del 2010, los autores y la editorial presentaron una demanda en la Corte Superior de Quebec refiriéndose en esta nueva Ley, pidiendo a la Corte calificar la demanda de Barrick de SLAPP y de rechazarla. La fecha de las audiencias están por definirse.

Sin embargo, esta ley no contempla un elemento esencial: la protección del debate público. Es decir, no proporciona que la libertad de expresión debería prevalecer claramente sobre el derecho a la reputación en los debates de interés público. Hoy por hoy, una empresa que estima que su reputación ha sido afectada, puede llevar un debate de interés público a una Corte de justicia, que no es necesariamente el mejor foro para llevar tal debate a cabo. Pues, en una Corte de Justicia Canadiense, el ciudadano normal no tiene ni las competencias ni los recursos para expresarse libremente.

 

Un debate legítimo y urgente


La explotación canadiense de los recursos naturales es altamente controvertida. En enero del 2009, el fondo de pensión del gobierno Noruego retiró sus inversiones de la empresa Barrick Gold después de haber concluido que su gestión ambiental en Papúa-Nueva-Guinea es catastrófica. En su informe, el gobierno Noruego reporta los alegatos de expropiación brutal de mineros artesanales en Tanzania, que al parecer fueron enterrados vivos en agosto del 1996. Estos son los mismos argumentos reportados por los autores de Noir Canada, y que Barrick ha declarado difamantes.

El debate que Noir Canada trata de hacer público es legitimo ya que, además del apoyo gubernamental que reciben las empresas, la población canadiense tiene inversiones en estas empresas a través de sus fondos públicos y privados de jubilación, sus inversiones personales, etc. Apoyándose en el financiamiento proporcionado por los ciudadanos canadienses, las empresas del sector extractivo y sus mega-proyectos pueden saquear los recursos naturales alrededor del mundo, contaminando, expropiando, corrompiendo, y desestabilizando regiones enteras haciendo negocios inclusive con los llamados war lords o señores de la guerra.

En Canadá, los medios de comunicación, la educación, la propaganda gubernamental, el filantropismo ostentoso de los magnates mineros venden una imagen idealizada de la minería. Este contexto invita a los canadienses a pensar en sus planes de jubilación y sus inversiones personales, sin cuestionarse sobre el alto precio que las comunidades tienen que pagar en el terreno para que suban las acciones de la empresas en la Bolsa de Valores. El libro Noir Canada hace un llamado a una reacción urgente de todos los canadienses, como potencia minera mundial. Propone el establecimiento de investigaciones independientes para elucidar a los casos de abuso por los cuales empresas canadienses han sido acusadas.

 

Apoyos


Varias organizaciones han dado su apoyo oficial a los autores de Noir Canada y su editorial: personalidades públicas, sindicatos, casas editoriales, profesores de universidad, asociaciones de escritores, colectivo de jurista etc. Entre ellos los autores Noam Chomsky y Naomi Klein. Medios internacionales tal como Le Monde diplomatique, Le Monde, Le Devoir, y France Culture han declarado a Noir Canada un libro necesario. En Quebec, Noir Canada recibió el premio literario Richard Arès el 10 de junio 2009.

En diciembre del 2010, un colectivo de más de 30 profesores de derecho de seis universidades canadienses firmaron una carta, alertando a la opinión pública sobre las nefastas consecuencias que tendría un juicio en contra de la libertad de expresión y las condiciones de vida de la democracia en el Canadá.

Otra solicitud académica, lanzada en diciembre de 2010, denunciaba las amenazas que este tipo de juicio representan para la libertad académica. Esta petición ha recibido el apoyo formal de 452 profesores de Canadá, México, Argentina, Brasil, Portugal, Estados Unidos, Italia, Nigeria, Noruega, Inglaterra, y Turquía.

 

Si desea conocer más sobre esta causa y firmar la carta de apoyo a los 3 autores y la editorial, diríjase al sitio: http://slapp.ecosociete.org/es/